CENTRO DE ECONOMÍA DE LA CREATIVIDAD | CEC

Misión y Objetivos

El Centro de Economía de la Creatividad (CEC) es un centro académico de la Universidad del CEMA y fue creado bajo la inspiración de David Galenson, pionero en el estudio de la creatividad en las ciencias económicas, y dos de sus alumnos de la Universidad de Chicago, Julio Elías y Alejandro Rodríguez.

El Centro de Economía de la Creatividad inicia actividades en agosto del 2010. El centro es administrado por la Universidad del CEMA y se encuentra ubicado en el edificio de la UCEMA, Córdoba 374.

David Galenson, profesor de la Universidad de Chicago, fue nombrado Director Académico. Un distinguido consejo asesor encabezado por Alejandro Reynal orienta y asesora al CEC. David Galenson visita la UCEMA todos los años durante el mes de agosto.

Una de las principales actividades del centro es el ciclo de conferencias “Carreras Creativas”. En estas conferencias un innovador que haya tenido un impacto realmente importante en cualquier actividad o disciplina expone sobre su trabajo. Este ciclo se realiza una vez por año y esta reservado para innovadores genuinamente importantes de la Argentina y de otros países.

El centro ofrece un curso corto de Economía de la Creatividad que se
realiza durante el mes de agosto. También se organizan reuniones, conferencias, seminarios y mesas redondas que proveen un foro de discusión sobre creatividad a expertos de diferentes disciplinas.

La agenda de investigación y misión del centro son mejor descriptas por el siguiente documento elaborado por David Galenson:

> Entendiendo la Creatividad [descargar documento]

A lo largo de la historia, la disciplina de economía se ha negado a estudiar el comportamiento y los logros de individuos específicos. Sin embargo, la creatividad – una fuente clave del cambio tecnológico que genera el crecimiento económico – es mayormente el dominio de individuos extraordinarios o de grupos pequeños.

Es importante reconocer que la falla de los economistas en no estudiar individuos nos previene de entender, y tal vez aumentar, las contribuciones de las personas más productivas en nuestra sociedad.
Investigaciones realizadas a la fecha han demostrado que la innovación artística puede ser dividida en dos tipos. Los innovadores experimetalistas buscan registrar sus percepciones. Los mismos proceden de forma tentativa, por prueba y error, construyendo sus habilidades gradualmente, y haciendo sus mayores contribuciones tarde en sus vidas. En contraste, los innovadores conceptualistas utilizan el arte para expresar ideas y emociones. La precisión de sus objetivos les permite planificar su trabajo, y ejecutarlo de manera decidida. Sus nuevas ideas más radicales, y consecuentemente sus mayores innovaciones, ocurren temprano en sus carreras.

Estos patrones han sido establecidos por un gran número de estudios para una amplia gama de artes. Es tiempo de extender la investigación económica sobre creatividad, aplicando este análisis a otros dominios intelectuales, incluyendo las áreas de negocios y educación.