CEA | PERSPECTIVAS

Argentina Fiscalmente (Políticamente) Inviable.

Carlos A. Rodríguez, Noviembre 1, 2016

Nueva entrega de la sección Perspectivas Económicas del Centro de Economía Aplicada

RodriguezHace muchas décadas que nuestro país ha caído en manos del facilismo populista. El proceso ha sido gradual, pero sistemático, y nos ha llevado a un nivel de gasto público e intervencionismo estatal que lo hacen inviable como economía de mercado.

Nos hemos convertido en una Economía de Reparto, que vive básicamente de las rentas de nuestros abundantes recursos naturales y el esfuerzo del sector agroexportador.

Mientras el ingreso per-cápita permanece casi estancado hace décadas, el número de jurisdicciones político/administrativas y de empleos públicos para llenarlas crece sin cesar. También aumentan los impuestos, en número y en las alícuotas de los que ya existen.

La presión impositiva creciente es necesaria para que el Estado absorba o subsidie el imparable número de desempleados estructurales que la misma presión impositiva genera. Es un círculo vicioso que la política se ha visto incapacitada de detener.

La mayor recaudación no alcanza para financiar la presión de generar nuevos cargos públicos y prevenir desórdenes sociales, otorgando planes a la masa de desempleados. Todos votan, y todos quieren un pedazo de una torta que es cada vez más chica y con menos sabor.

Los políticos dicen que la culpa del deterioro es la evasión. Que como la recaudación no alcanza deben subir más los impuestos. No se dan cuenta que el problema “fundamental” es la política; tal como se la ejerce en Argentina se ha convertido en una fuente de trabajo.

La profesión política vive del pueblo con la excusa de que lo ayuda. En otras épocas era un honor ser militar de un imperio e invadir países vecinos y sacarles sus pertenencias en nombre de los Dioses y el Emperador. Hay paralelismos.

El financiamiento del populismo genera crisis económicas frecuentes, cuyas características más visibles son la inflación, la pobreza, la dolarización, la violación de los derechos de propiedad, el default de las deudas y la violencia social entre los marginados, que ya incluyen grupos casi militarmente organizados.

El mundo no nos ayuda: el progreso tecnológico ha dotado a la agencia recaudadora de un enorme poder de control informático. Oh sorpresa, en vez de sacar impuestos o bajar alícuotas, han usado el mayor poder recaudatorio para gastar más. El gasto público no se toca, ¡y los puestos públicos tampoco!

En una Democracia, las reformas se hacen a través de los políticos. Salvo denunciar, es poco lo que el ciudadano común puede hacer. Y eso es lo que hago acá. Hay muchas cosas que se podrían hacer, pero su implementación depende de la voluntad de los políticos y de la legitimación de las masas de votantes, gran parte de los cuales están cautivos del sistema asistencialista manejado por los propios políticos. Denunciar positivamente es una manera de educar al soberano.

Para que se vea claramente dónde estamos, quiero mostrar el peso de la carga tributaria a la que nos ha llevado el sistema populista. Uso el ejemplo de un individuo que trabaja en blanco y “ejemplarmente” paga todos los impuestos que el Estado le impone. Es un caso raro ya que se estima que la evasión en Argentina ronda el 50%.
En la Tabla he calculado el valor de lo que nuestro “contribuyente honesto” produce como $133. Luego de una miríada de impuestos, el valor de lo que ese individuo puede consumir se reduce a sólo $ 31,94. O sea que el Estado le ha sacado el 76% del valor de su esfuerzo.

Si a uno le sacan el 76% de lo que produce, el incentivo para evadir es inmenso. Y eso es lo que han hecho generaciones de argentinos. Algunos protegiendo sus magros ahorros, obtenidos legalmente como dólares en el colchón, convirtiéndose en evasores del impuesto a los Bienes Personales. Otros directamente evadiendo impuestos sobre su actividad, como aportes, o IVA. Regularmente es tanta la plata que se filtra del sistema que los gobiernos instrumentan “blanqueos”, no para normalizar una situación fiscal insostenible que invita a “negrear”, sino para recaudar más y, así, poder financiar más populismo.

Tabla de Cálculo de la Carga Fiscal

Valor del Trabajo 133
-Aportes Patronales 33% /sBruto -33
Bruto 100
-Aportes Personales 16% s/Bruto -16
Neto 84
-Ganancias 35% s/Neto -29.4
Bolsillo 54.6
Otros Impuestos sobre Ganancia de Bolsillo)
-IVA 21% s/Bolsillo -11.82
-Ingresos Brutos(est.4% Bolsillo) -2.25
-Trans.Fin.(4% Bolsillo) -2.25
-Aranceles/Protección(est.3% s/Bosillo) -1.69
-Internos, Comb. Bs.Pers. (est.5% Bolsillo) -2.81
-ABL(est.1% Bolsillo) -0.56
-Imp.Inflacionario al 35%(M/Y=10%) -1.98
TOTAL OTROS IMPUESTOS -23.36
Valor Consumo Final (Bolsillo - Otros Imp.) 31.94
IMPUESTO sobre Valor Trabajo 100*(1-31.94/133) 76%

Ningún “blanqueo” vino acompañado de una reforma impositiva que termine con los incentivos para ocultar ingresos, debido a la presión impositiva expropiatoria. El Blanqueo actual de 2016 es igual que los otros. Su objetivo es recaudar. Los incentivos para “negrear” se mantienen.

El cálculo de los diferentes impuestos que incluyo en la Tabla puede ser discutido, no soy Contador ni he realizado un estudio exhaustivo. Tómese a título ilustrativo, sobre todo los impuestos más pequeños. Algunos impuestos, como aranceles, pueden ser incluso mayores. Otros, como aportes personales, pueden contener un elemento de retribución directa al individuo que lo paga, como Jubilación u Obra Social. Incluso esto es debatible. Muchos aportamos decenas o cientos de miles de dólares a las AFJP y nos los expropiaron. Y otros contratan obras sociales privadas. Y del aporte sindical mejor no hablo.

Mi cálculo microecómico puede ser apoyado por una visión macro mucho más simple: se estima que la presión fiscal es aproximadamente 35% del PBI y que la evasión anda por el 50%. O sea que la carga fiscal promedio sobre la mitad que paga es el doble del 35%, un 70%, número bastante parecido al 76% al que llego en la Tabla.

Alguien dirá: pero en Suecia también sacan un porcentaje parecido de lo que ganan y pocos protestan. Primero, yo diría que en Suecia, probablemente, recauden con impuestos eficientes, no con impuestos que distorsionan el proceso productivo, como inflación y aranceles, o invitan al empleo en negro. Y el gasto público en Suecia sustituye casi perfectamente al gasto privado, es eficiente. Acá la recaudación se usa en gran parte para mantener a los que no pagan y a ofrecer servicios públicos que los contribuyentes no usan: tenemos educación privada, seguridad privada, transporte privado, salud privada, etc. No somos Suecia.

Esta nota no va a cambiar a mi país. Pero espero que sea una gota más para llenar un vaso de impaciencia que está a punto de desbordarse.