¿Por qué formarse y capacitarse?

Educarse y formarse le permite al individuo ser libre y tener su propio criterio, más allá que también le posibilite crecer profesionalmente en el área que le entusiasma, en nuestro caso las finanzas.

Como parte de este proceso, graduados de la maestría, que se desempeñan en los más importantes bancos de inversión y entidades financieras del mundo, expresan en los siguientes testimonios los motivos por los cuales siguen pensando que el estudio y la formación es la opción superadora del ser humano. Los testimonios reflejan que siempre se puede llegar donde se desee, cuando existe voluntad y perseverancia.


Guillermina Toscano y Soledad Morgan
MAF 2009, Londres Reino Unido

Estamos invitados a tomar el té...", entonaba María Elena Walsh en su famosa canción. Es que el té, aunque remite a una costumbre inglesa, supo cruzar fronteras e instalarse también en nuestro país. 'A las dos nos encanta el té y siempre le pedíamos a amigos que viajaban al exterior que nos trajeran té de calidad. Fue así que se nos ocurrió: ¿por qué no poder comprarlo acá?". explican Guillermina Toscano (32), ingenien industrial y Soledad Morgan (30), licenciada en Administración de Empresas, acerca de cómo lanzaron Penton Tea, su propia marca de té en hebras de procedencia internacional. 'Ambas hicimos un master en finanzas en UCEMA, y nos conocimos haciendo un intercambio en Londres durante seis meses. Como éramos las únicas que viajábamos de la misma universidad, pasábamos mucho tiempo juntas y nos dimos cuenta que teníamos algo en común: queríamos emprender algo propio". cuenta Guillermina. Pero en aquel momento no sabían qué. La idea quedó stand by y resurgió dos años después cuando hicieron un curso de coaching para emprendedores en la misma universidad y allí el contacto constante con ideas creativas las motivó. "Juntas recordamos que en Londres siempre tomábamos té y notamos que acá estaba poco explotado en términos de imagen y variedad, además de estar asociado a algo viejo. Por eso armamos una propuesta para modernizarle la cam al té y difundir lo saludable que es". explica Soledad. A principios de 2013 ambas renunciaron a sus trabajos e hicieron un curso de Tea Blenders. Contactaron proveedores de distintos países, y una vez que tuvieron lista la estructura de la marca, se lanzaron a vender. Hoy tienen proveedores de China, Japón, India, Sudáfrica y Taiwán, y trabajan de forma exclusiva con una empresa de blending en Alemania que prepara las mezclas según lo que ellas piden. El té -que puede ser rojo, verde, blanco, negro o azul- llega a la Argentina en bolsas, luego se fracciona y se envasa en latas de distintos tamaños y se vende en locales y vía web. Ofrecen también servicio para eventos, regalos empresariales y vajilla propia. "Próximamente estaremos lanzando té en hebras de producción local y nos encantaría exportar a países limítrofes", adelantan las emprendedoras. "Para ambas fue un desafío dejar la zona de confort y lanzarnos a un mundo nuevo, pero estamos felices de haber encontrado algo que nos apasiona", concluyen.
Texto de Guadalupe Sánchez Granel (Revista Para ti)


Etienne Lacroix,
MAF 1994, Nueva York Estados Unidos

El conocido antropólogo francés Levi Strauss sostiene que el ser humano se distingue de la naturaleza en tanto su cultura; por extensión podemos decir, su educación. En momentos en que en la Argentina la educación no pasa por su mejor momento, ya sea por una carencia de recursos destinados a estos fines, falta de prioridad en la agenda pública o simple ignorancia de su importancia en el desarrollo de los países en el mediano y largo plazo, conviene destacar, una vez más, la relevancia de este aspecto fundamental. La educación (o falta de ella) tiene un impacto decisivo tanto en lo personal como en lo colectivo de un país. Saludo entonces al pedido del CEMA, que propuso solicitar algunas líneas a sus ex-alumnos para destacar la importancia que ha tenido la educación en sus respectivas carreras profesionales. Gladwell, en su muy difundido libro Outliers, cita los resultados de un estudio llevado a cabo respecto del sistema de enseñanza KIPP, en las escuelas del secundario en los EEUU. En el mismo se destaca, para resumirlo en forma un poco simplista, que el mero hecho de dedicarle mayor cantidad de horas de estudio en el colegio y estudiar también parcialmente durante las vacaciones (largas) de verano, ayuda a explicar una mejora sustancial en la performance de los alumnos. Dedicarle tiempo a la educación o estudio rinde indudablemente sus frutos. En mi caso particular, luego de haber ido a un colegio bilingüe alemán-argentino, curse la carrera de Licenciatura en Economía. Después de mis primeros dos años de trabajo en el Banco Central, y por sugerencia de mi entonces jefe - Alberto Karlen-, decidí cursar la Maestría en Finanzas (1994) en el CEMA, logrando el mejor promedio de aquella promoción. Esto fue un factor fundamental en el proceso de selección que llevo a cabo el Citibank en Argentina en el año 1996. El entonces director de la Maestría, Edgardo Zablotsky, me recomendó para dicha búsqueda. Se trataba de seleccionar uno o dos jóvenes profesionales destacados para una capacitación de un año, en Tesorería y Derivados, en varios mercados del exterior. Concluida dicha capacitación regrese a Argentina, incorporándome dentro de la Tesorería de Citibank, para la estructuración y venta de productos derivados (tanto para inversores como empresas). Entre los años 1997 y 2001 fui profesor de varios cursos en el CEMA, tanto en el posgrado de Administración de Empresas, y como ayudante en Derivados Financieros (junto con Aquiles Almansi), en el Posgrado de Finanzas. En el año 1999 decidí estudiar para el CFA -Chartered Financial Analyst-, programa que concluí exitosamente luego de los tres exámenes anuales en el año 2001. Como consecuencia de la crisis económica del 2001/2002, mi entonces empleador, Citibank, me ofreció trasladarme a Nueva York, para hacerme cargo del área de Commodities de Latinoamérica, que incluía principalmente la venta de productos de cobertura (Derivados) para toda la región. Resido en Manhattan con mi familia desde entonces. Tanto por razones regulatorias, propias del sistema financiero de los EE.UU., como por interés personal, continuamente debo actualizarme y estudiar y/o mantenerme al tanto de nuevos productos, regulaciones, mercados, etc. Si bien la Argentina padece de serios problemas educativos sobre todo, pero no en forma exclusiva en la educación pública, quisiera aprovechar este espacio para destacar positivamente la existencia el Sistema de Educación a Distancia (S.E.A.D.) que pone a disposición el Ministerio de Educación para alumnos argentinos de primaria y secundaria que residen en el exterior. Esto no solamente les permite estudiar y conocer el currículum argentino, sino también, habiendo aprobado los respectivos exámenes, pasar cada grado. La iniciativa ayuda no solamente a mantener el idioma sino que también facilita la potencial reinserción en el sistema educativo argentino (público o privado) ya que el título obtenido es de reconocimiento nacional. \par En resumen, podemos decir que la educación es un instrumento para la superación del presente, tanto a nivel individual como colectivo. Requiere de dedicación, criterio y esfuerzo, de todas las partes involucradas. Ubicada en las antípodas del facilismo, es condición necesaria para mejorar la condición humana.
Agradezco la colaboración en la discusión de ideas para este artículo de la Lic. Gabriela Strejilevich de Loma.


Robustiano Patrón Costas,
MAF 2011, Hong Kong China

"Algo que escucho desde que soy chico, entre otras cosas, es a mis padres hablando de la importancia del estudio y de la formación como profesional. Al principio, cuando estaba en el colegio, eran palabras que como entraban salían de mi cabeza. Pero después, de a poco, le fui encontrando toda la razón y el verdadero significado detrás de cada una de ellas.

Todo comenzó en la facultad, cuando de repente, las cosas dejaron de ser tan fáciles. Para un examen había que estudiar semanas o meses. Y así y todo, uno llegaba nervioso de que lo aplacen. Ahí es cuando uno empieza a darse cuenta de lo importante que es el tiempo, y de que no se puede dar el lujo de perder un año. El tiempo es uno de las pocas cosas que no se puede controlar, no se puede poner pausa o rebobinar para corregir errores. Solo va para adelante y tiempo que no se aprovecha es tiempo perdido. El error que hacemos es pensar que va muy despacio, cuando en realidad, vuela.

Después todo sigue cuando uno empieza a trabajar, y a ver la competencia que existe en el mundo laboral. Ahí es cuando uno se da cuenta que el estudio y la formación universitaria no es suficiente. Más que una carrera que recién termina, es una maratón que empezó hace años y le queda mucho para finalizar.

Yo hace 5 años que trabajo para el banco, empecé como pasante con un contrato de 6 meses. Ahora estoy en HK ayudando a desarrollar el equipo de América Latina en Asia. Yo creo que con esfuerzo se puede llegar donde uno quiera".

Leonardo Mustafá El Abed,
MAF 2008, Nueva York Estados Unidos

En mi experiencia personal el esfuerzo que he invertido en mi formación académica, tanto en la carrera de grado como en la de postgrado, me ha permitido abrir puertas y encontrar oportunidades. Sin embargo, no considero que estos hechos presenten los más importantes beneficios que he obtenido de mi educación sino la posibilidad de estimular la mente, de ampliar la perspectiva y, en fin, de aprender a pensar. En la complejidad del mundo actual en que vivimos y el grado superlativo de competitividad en el que nos desarrollamos profesionalmente, y que sin duda seguirá incrementándose, no es suficiente tener puertas abiertas y oportunidades, es fundamental tener la capacidad de pensar y de hacerlo de manera personal e individual para tener éxito en el desarrollo de esas oportunidades encontradas.

La vida profesional, sin duda, nos especializa en grado extremo. Por eso la educación, que en un primer momento nos abre la puerta de esta profesión en el área de finanzas, es clave para continuar potenciándola, permitiéndonos seguir pensando de manera individual y ampliando nuestra perspectiva aún dentro de dicha especialización.

Elisa Liste,
MAF 2001, Londres Reino Unido

Luego de graduarme en Administración de Empresas decidí especializarme en finanzas, un área que siempre me había interesado durante mi carrera. Compare los programas de las universidades mejor ranqueadas en finanzas en Argentina y elegí UCEMA por la alta calidad del cuerpo docente, el diseño del programa académico y el network de la Universidad con las mayores empresas e instituciones académicas del exterior.

Durante mi carrera profesional me desempeñé en varias posiciones en Corporate Finance, mayormente en la industria del Petróleo. Trabaje como Consultora en Corporate Finance y luego comencé mi carrera con Shell en el programa de Jóvenes profesionales. Me desarrollé en posiciones regionales cubriendo Latam y también tuve la oportunidad de trabajar en US gerenciando el área de Tesorería. Esta experiencia fue particularmente interesante porque viví la crisis del 2008 - 2009 desde US y en un sector clave. Actualmente me encuentro trabajando en Londres para una consultora multinacional en la práctica de Oil & Gas, cubriendo la región de EMEA (Europa - Middle East - Africa).

Las herramientas que me proporcionó el MAF de UCEMA han sido muy útiles a lo largo de mi carrera así como la red de contactos que surgió del programa.

Alejandro Aranda,
MAF 2008, Buenos Aires Argentina

En este mundo vertiginoso en el que vivimos, donde el avance de la tecnología permite cambios drásticos expandiendo fronteras a una inmensa velocidad, cultivar el conocimiento continúa siendo indispensable, ya que la educación es hoy, más que nunca, un activo diferencial en un mercado competitivo, una herramienta que nos otorga mayor libertad.

La educación nos hace más libres, nos permite ampliar nuestros horizontes, tener más alternativas, pero por sobre todas las cosas es un signo de nuestra identidad que nadie puede quitarnos, un intangible donde se reflejan los esfuerzos personales de cada uno, nuestras ganas de crecer, de superarnos, como individuos y como sociedad.

Samuel García,
MAF 2010, Bogotá Colombia

Educarse pareciera en América Latina el camino más largo y difícil. Aparentemente, la corrupción, la cultura del atajo y las actividades ilícitas son la manera más fácil y rentable de alcanzar el éxito. Nada más alejado de la realidad.

Vengo de un país que ha sufrido por más de 30 años los estragos del narcotráfico, que no sólo ocasiona miles y miles de muertos, sino una degradación de la estructura social que se ha enquistado en jóvenes que ven en el dinero rápido un modelo de vida. Aunque parece tentador volverse millonario de un momento a otro, lo que no se ve es que todo ese dinero desaparece tan rápido como llega, que ningún narcotraficante o delincuente ha llegado a vivir lo suficiente para disfrutarlo, y que, por el contrario, todo ese supuesto éxito se ha convertido siempre en una vida miserable de correr, esconderse, destruir y alejar a las personas que se aman. Es tenerlo todo sin realmente tener nada.

Estudiar y formarse requiere esfuerzo, dedicación y determinación. Es un trabajo arduo que nunca termina porque, afortunadamente, el conocimiento es infinito, con recompensas inmensas y más fructíferas que cualquier otra alternativa que parezca más sencilla. La sabiduría es un tesoro propio que no puede ser robado, borrado o copiado; es un bien único que dura por siempre y que da esa tranquilidad y ese poder de mirar altivamente, sin vergüenza y con orgullo. Es tener la satisfacción de poder lograr todo lo que se quiere sin tener miedo, de tener dinero y no tener que esconder un solo centavo, de ser reconocido por lo que se es y no por lo que se tiene; es tener la solvencia moral para enseñar, es poder ser ejemplo e inspiración para otros. Es poder trascender y dejar una huella en este mundo.

La educación puede no ser el camino más sencillo, pero es definitivamente el más seguro y gratificante, y es ese elemento que borra las diferencias sociales y que abre las puertas de la equidad, algo que hace tanta falta en nuestros países. Porque el conocimiento no conoce clases sociales. Un buen ingeniero, abogado, economista, músico, arquitecto o médico, lo es por sus propios méritos y no por su origen. Su esfuerzo y dedicación eliminan cualquier segregación social y definen el camino de su éxito.

Puedo nombrar cientos de personas que gracias a su formación y capacidad creativa se han convertido en íconos de la humanidad, que son modelos a seguir, dejaron un legado y lograron cambiar el mundo o, al menos, su comunidad. En cambio, no puedo nombrar un solo delincuente que eventualmente no haya terminado muerto o en la cárcel.

No nos dejemos confundir ni engañar con espejismos, claro que hay dinero y éxito delante de cada uno de nosotros, pero para poder gozarlo con orgullo y tranquilidad solamente existe un camino: formarse y educarse con empeño, constancia y dedicación. La decisión está en cada uno.

Nicolas Bendersky,
MAF 2010, Buenos Aires Argentina

Tengo el gusto de haber sido convocado para dar mi testimonio acerca de los beneficios de formarse y estudiar.

Me identifico con aquellos para los cuales la permanente búsqueda de conocimiento es un valor en sí mismo y no sólo una herramienta para llegar a determinado fin. Para algunos pareciera que esos valores son piezas arqueológicas de los filósofos de la antigua Grecia. Esos valores consisten en darle mucha importancia al desafío de siempre saber más de lo que uno sabe y de tratar de hacer mejor lo que uno hace.

Habiendo recorrido el camino que me llevó a este presente profesional, sigo sosteniendo, y cada vez con más convicción que el conocimiento es el mejor capital que alguien pueda tener.
Parafrasearía la ironía socrática "Sólo sé que no sé nada" diciendo que sé que siempre hay un infinito para aprender y que es una posición ética seguir buscando saberes, revisar conocimientos ya adquiridos e ir construyendo conocimientos cada vez más sólidos.

Santiago Berisso,
MAF 2009, Londres Reino Unido

Cuanto mayor es el esfuerzo, mayor es la recompensa. Algo cierto hay en esta frase, pero sin duda, el mayor esfuerzo lleva a una mayor valoración del resultado obtenido. Le damos sentido de pertenencia y lo cuidamos. Creo que esa valoración tiene un rol importante en el cuidado y respeto por las cosas y las personas.

En un plano académico, lo mismo es aplicable. La única diferencia con el conocimiento adquirido es que nadie lo puede sacar o "estatizar", es un capital totalmente propio.

Ciertamente el esfuerzo académico retribuye siempre, y vale la pena, que realmente no es una pena sino una bendición. Es una bendición poder acceder a una educación académica, tan importante en la formación, no solo profesional, sino también espiritual y personal. Fomenta tener conducta, disciplina y la adquisición de valores y virtudes intelectuales, morales, que rigen la vida entera. Te provee de herramientas, disciplina, apertura mental, poder de razonamiento, y cuando más conocimiento, mayor poder de opinión. Que tan valorable se torne esa opinión en parte dependerá del tiempo y esfuerzo de dedicación a la materia de estudio.

Actualmente me desempeño en el área de riesgo de mercado de un banco de inversión en Londres, y todas las herramientas que adquirí están en uso constante. Doy gracias de haber tenido la oportunidad de formarme académicamente, en donde desarrollé virtudes intelectuales, y las sigo cultivando día a día, en parte por iniciativa propia y en parte por necesidad de estar actualizado, dado la dinámica de la industria en la que me desempeño actualmente.

Me siento afortunado de haber recibido en mi educación el valor del esfuerzo, que me permitió darle valor a las cosas, disfrutar de los logros, porque como dije al principio, cuanto mayor es el esfuerzo mayor es el logro, y nos sentimos bien.

Afortunadamente pude aprovechar la oportunidad que UCEMA me dio respecto a poder hacer un cuatrimestre de un MSc en una Universidad de Inglaterra ya hace más de 3 años y medio, que luego decidí terminar y que me ha abierto muchísimas puertas.

Sin duda, si tengo que elegir nuevamente, optaría por el mismo camino que escogí al terminar el colegio secundario.