La política monetaria no es tan restrictiva como parece

Diario de Río Negro. 25 de febrero de 2018.

El doctor en Economía Alejandro Rodríguez dirige el departamento de Economía de la Universidad de CEMA. En diálogo con Pulso, analizó las dificultades del gobierno para controlar la inflación y se animó a pronosticar que hay motivos para creer que este proceso económico puede ser distinto a otros momentos de la historia nacional.

PREGUNTA- ¿Los dos primeros años de Cambiemos cumplieron con las expectativas?

RESPUESTA- La verdad han pasado muchas cosas en sólo dos años y uno tiende a quedarse con los más reciente. Pero la salida del cepo, el arreglo con los holdouts, la normalización de la economía, son hechos muy positivos que hoy consideramos como dadas, pero de los cuales hay que darle el crédito al gobierno. Más allá de eso, se han tomado decisiones con mayor o menor éxito. La modificación del impuesto a las Ganancias al cabo del primer año de gobierno no fue buena. Y en la lucha contra la inflación, para la cual se habían planteado objetivos claros y medibles, no le ha ido nada bien. Eso es un golpe duro para el gobierno, en especial después del cambio de meta, porque las proyecciones indican que en los primeros cuatro meses se agotaría la mitad del objetivo del 15%.

P- ¿Es posible en el 2018 una inflación similar a la del año pasado?

R- Si fuera similar, es decir cercana al 25%, sería desastroso. Las expectativas hoy están apenas debajo del 20%. Cualquier número por encima del 21% sería un dato muy malo.

P- ¿Un escenario del 20% no sería un registro muy similar al que dejó el kirchnerismo?

R- Es un debate que tiene lugar entre los economistas. Muchos de nosotros ponemos luz de alerta cuando se habla de que la inflación “está bajando”. Si se compara con el 40% del 2016, un año en el que hubo devaluación y ajuste de tarifas, es verdad. Pero lo cierto es que no estamos todavía demasiado lejos del registro que dejó el gobierno anterior.

P- Si la inflación es monetaria, ¿por qué no se reduce luego de dos años de política monetaria restrictiva?

R- La inflación es un fenómeno complejo. Si se lo explica desde el punto de vista estrictamente monetario, hay que decir que la Base Monetaria creció el año pasado un 25%, y los precios crecieron un 25%. La diferencia es que en este contexto el crecimiento de la Base Monetaria no se relaciona con la financiación al fisco, sino con la intervención del Banco Central (BCRA) en el mercado de divisas. El BCRA ha comprado reservas, emitiendo dinero que luego esteriliza mediante Lebacs, y esas Lebacs luego pagan intereses. La política monetaria no es tan contractiva como pareciera. Lo mismo sucede con las tasas. Una tasa de interés nominal del 30% en 2017, que parece altísima, una vez que se conoce el dato de la inflación para todo el año resulta en una tasa de interés real del 5%.

P- ¿Ese razonamiento no implica que la verdadera meta de inflación es la tasa de interés?

R- Bueno, hay que entender que el BCRA y el gobierno no son una unidad. Eso quedó claro en diciembre último. Más allá de si uno comparte o no la política del BCRA, creo que la entidad sí estaba trabajando para lograr tasas de interés reales positivas ex-ante y ex-pos. Lamentablemente terminó sucumbiendo a las presiones políticas, ajustando objetivos y herramientas, lo que llevó a que baje la tasa, suba el dólar y la inflación del año se parezca más a la tasa que a la meta.

P- ¿Se puede combatir la inflación con política monetaria dura y política fiscal laxa?

R- En el largo plazo no se le puede ganar a la inflación si no se rompe con esa relación perversa entre el Tesoro y el BCRA, en la que el BCRA termina imprimiendo billetes para pagar las cuentas del Tesoro. Ahora, en el corto plazo se podría llegar a lograr algún efecto con una política monetaria restrictiva. Pero lo más probable es que ello venga acompañado de un nivel de actividad económica mucho más flojo. Lo que ha quedado claro en estos días es que el Poder Ejecutivo no está dispuesto a pagar ese costo.

P- ¿Es saludable el cambio en la fuente de financiamiento?

R- Cuando se mira el déficit financiero, que es el que verdaderamente importa, la reducción del déficit fiscal se torna bastante pobre. Ha aumentado muchísimo la carga de los intereses. Los intereses nominales pagados en pesos aumentaron un 80%. Es preocupante en términos de una película. La carga de intereses se acumula y el endeudamiento va a continuar. Es una película que en la historia argentina nunca terminó bien. Quizá sea algo inocente, pero quienes somos más jóvenes tenemos la ilusión de que esta vez sea diferente.

P- ¿Puede llegar a revertirse la entrada de capitales?

R- Es lo que ha sucedido a lo largo de la historia. La cátedra económica lo denomina “sudden stop” o parada brusca. Cuando ello sucede, viene acompañado de ajustes fuertes. El problema de los sudden stop es que no se pueden predecir. Y cuando suceden son muy dolorosos en términos políticos y sociales.

P- ¿Qué señales ven los inversores extranjeros para no irse?

R- Hay múltiples causas, el cumplimiento de las metas fiscales es hoy una de las más importes. Pero hay que tener en cuenta que los sudden stop muchas veces suceden por causas que no tienen que ver con el país. Sucedió en el 94 con el efecto tequila por ejemplo. No tenía nada que ver con nosotros. Pero los inversores decidieron cerrar sus posiciones en los países emergentes.

P- Hoy estamos muchos más expuestos a ese tipo de vaivenes, ¿hay que rogar que no llueva?

R- Tenemos un nivel de deuda relativamente bajo. Pero siempre está la posibilidad de que un problema en el externo nos afecte.