Las características de la nueva “Guerra Fría” en la previa del mundial

Infobae. 12 de mayo de 2018.

Las relaciones entre Rusia y Occidente están en la mira. El 4 de marzo hubo un ataque en Inglaterra al ex espía ruso Sergei Skripal y su hija. No es la primera ocasión en la que un ex agente ruso se envenena en el Reino Unido. Pero esta vez las autoridades británicas lo están culpando públicamente a Vladimir Putin. El lunes 26 se unieron 23 países para coordinar una gran expulsión de diplomáticos rusos. Ya se escuchan las respuestas enojadas desde Rusia, y parece que las tensiones pueden seguir altas por bastante tiempo.

El ex embajador estadounidense en Rusia, Michael McFaul, ha comentado que las relaciones Estados Unidos (EEUU)-Rusia están peores que durante la Guerra Fría. Varios otros analistas están hablando de una Guerra Fría nueva. ¿Es válida la comparación?

La primera Guerra Fría se caracterizaba por la limitación de acciones bélicas a países “periféricos”, diferencias sobre el mejor modelo de sistema político, y maniobras para difundir la disputa ideológica y cultural por todo el mundo. Si analizamos una por una estas dimensiones, encontramos puntos en los cuales la situación nueva coincide. Pero hay algunas diferencias importantes también.

Las dos situaciones son “frías” en el sentido de que no hay guerra “caliente” entre las potencias principales del sistema internacional. Entre 1945 y 1991 los peores conflictos fueron en otros países, como por ejemplo Angola. Actualmente tenemos el ejemplo de la guerra en Síria, en la cual Rusia y EEUU apoyan a grupos distintos, pero por suerte hay menos de estas guerras tipo proxy.

La Unión Soviética inicialmente se autodenominaba una dictadura del proletariado y siempre defendía la legitimidad de un sistema de un solo partido, el comunista, en contraste abierto con la democracia liberal. Ese clivaje no existe ahora: la Rusia actual se declara una democracia. Sin embargo, no lo es en los hechos, por la represión a opositores, la sociedad civil y los medios. El pasado domingo 25 de marzo Putin gano su cuarta elección presidencial con 77% del voto. A su opositor más importante, Alexei Navalny, no le permitió participar.

Durante la primera Guerra Fría desde Occidente no se legitimaban las elecciones unipartidistas. Ahora, en contraste, el presidente Trump llamó a Putin para felicitarlo, y no mencionó el ataque químico en Inglaterra (seguramente fue esto lo que tenía en mente el ex embajador McFaul, quien dijo que ahora EEUU está legitimando al autoritarismo en Rusia.) Trump mantiene su amistad con Putin, pero puede ser que las nuevas expulsiones le sirvan como escudo en sus problemas domésticos por la intervención de bots y trolls rusos en las elecciones estadunidenses de 2016.

Los medios rusos operan con una forma agresiva contra la imagen de los discursos democráticos y liberales occidentales. Se ha puesto mucho dinero en influir en otros países (y dentro de Rusia también: el control estatal de las noticias es, sin duda, parte de la explicación del apoyo del público ruso para la política exterior de provocar a Occidente).

Durante la primera Guerra Fría hubo ejemplos notorios de intervenciones de EEUU en otros países también. Actualmente, la mayor parte de la política para promover democracia tiene la forma de ayuda y educación para grupos civiles y la mejora de las instituciones. Por ejemplo, en Rusia el gobierno de EEUU apoya la formación de grupos rusos para monitorear elecciones. Es una mejora, y hay una clara diferencia con el uso ruso de trolls para manipular las noticas y difamar la democracia liberal.

Finalmente, una diferencia ente la vieja Guerra Fría y la nueva es la globalización. Ahora Rusia está más integrada en el sistema económico internacional. Muchos empresarios rusos con nexos al régimen de Putin tienen propiedades en Reino Unido y otros países. Es una noticia positiva en el sentido de que a Putin le trae beneficios que no va a querer perder y, por lo tanto, sirven como una restricción a sus provocaciones.