Pensar el déficit comercial desde lo ambiental

Cronista. 22 de mayo de 2018.

Argentina viene de 15 meses de déficit en su balanza comercial y la situación económica que atraviesa el país es difícil. Se tiende a pensar que, en estas circunstancias, los temas ambientales no tienen ninguna importancia. Sin embargo, no es así.

Las cuestiones ambientales influyen en el comercio internacional. Por ejemplo, la Unión Europea está trabajando en la definición de metodologías de etiquetado de huella ambiental de productos a lo largo de su ciclo de vida, que se espera se aprueben en 2018. Los casos piloto de huella ambiental europea abarcan hasta ahora 21 tipos de productos que van desde baterías hasta el vino e incluyen cueros y la industria del calzado, por ejemplo.

Definir la huella de un bien requiere estimar sus impactos ambientales desde el origen (los materiales y la energía necesaria para la producción), la distribución (por ejemplo, el transporte de mercaderías), el uso, hasta los impactos de los desechos que resultan de cada bien. Aunque no se establezca que sea obligatoria, este tipo de certificación puede afectar las exportaciones argentinas ya que los usos y costumbres podrían imponer la definición de huella para entrar al mercado europeo. La cuestión entonces es cuán preparado está el país para hacer frente a estas nuevas realidades y si hace falta o no una política de estado en ese sentido.

En un mundo globalizado, los países que tienen políticas pro ambiente van a ir penalizando cada vez más a aquéllos que tienen políticas más laxas. Sin embargo, el hecho de que un porcentaje de nuestras exportaciones tenga metodología de huella ambiental europea no es un problema en sí mismo. Podría pasar que las empresas de esos sectores tuvieran experiencia en ese tipo de etiquetados, lo que les permitiría adoptar estas prácticas sin demasiado costo, aprovechando esa ventaja en relación a otros países que no la tuvieran.

De hecho, existen en Argentina varios grupos que se dedican al cálculo de huella. En particular, ese es el caso de la Red Argentina de Ciclo de Vida y la Red Argentina de Huella Hídrica. Hay también experiencias para productos específicos en el sector privado. Los productos con estimaciones de huella conocidas en Argentina son principalmente de cadenas agroindustriales (lácteos, vinos, cítricos, maíz, té, algodón, maní, queso, miel, papas, arroz, y carnes).

Entonces, en Argentina estaríamos algo preparados pero no del todo. ¿Qué más se puede hacer? Con la ayuda de los sectores productivos privados, podría hacerse un seguimiento de procedimientos de ecoetiquetado para saber cómo los distintos tipos de métodos afectan sus productos exportables, e intentar mejorar la información ambiental para que estén disponibles los datos que se necesitan cuando algún productor quiere acceder a un etiquetado basado en el ciclo de vida de su producto. Una vez cumplido este mínimo, puede pensarse en hacer algo más.

Las opiniones expresadas son personales y no necesariamente representan la posición de la UCEMA.