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El objetivo de este programa es doble:

  1. Rescatar la visión alberdiana de la historia de la independencia argentina, desde la perspectiva de los hechos, la cronología y los documentos, despojando a la historia de mitos, fábulas y leyendas.
  2. Demostrar como la versión fabulística y mítica de la historia fundacional argentina fue funcional al surgimiento y la permanencia del populismo autoritario.

La historia de la independencia argentina que nos contamos desde hace más de un siglo, tanto mitrista como revisionista, no es más que una “leyenda documentada”, una fábula muchas veces “revestida de certificados” que son leídos con los “ojos cerrados”, y que por mera repetición ha adquirido legitimidad. Pero como advirtió Alberdi, quienes se aferran a esta manera de escribir la historia argentina buscan “echar lisonjas sobre el amor propio argentino”. Se trata de una “historia para niños” en la que los principios e intereses determinantes de los hechos históricos son representados por “hombres y personas.”

Tanto la historia mitrista como la revisionista pecan del mismo vicio: apelan a la vanidad nacional a través de la tergiversación de los hechos históricos y la exaltación de un puñado de próceres. Más concretamente, plantean un origen épico de la nacionalidad y se apoderan de la figura de San Martín para promover sus fines políticos, cualquiera sean. Como advirtió Alberdi, en esta visión de la historia la verdad “está prohibida implícita y tácitamente como una brutalidad si es desagradable para el amor propio del país o poco favorable a la gloria de sus grandes hombres”. Quienes la escriben y la promueven eran en su opinión “adulones de la vanidad nacional.”

Alberdi advirtió proféticamente que esta interpretación de la historia se convertiría en un obstáculo para el progreso del país. Aunque el pueblo podía tener “su historia poética, fantástica, legendaria” del origen de la Argentina, su política iría “de mal en peor” si sus gobernantes ignoraban “la historia simple y veraz de las causas reales que la han producido, porque solo estas causas podrán descubrirle la ruta y dirección en que deba marchar para lograr los fines de engrandecimiento y prosperidad que la revolución tuvo por mira”.