Testimonio Pittsburgh Supercomputing Center (PSC)

Jon Iturralde y Uriel Jaroslawski
Graduados de Ingeniería en Informática

Pasantía en el Pittsburgh Supercomputing Center

Al terminar nuestros estudios tuvimos la oportunidad de realizar una pasantía laboral en el Pittsburgh Supercomputing Center, un centro de investigaciones de la universidad Carnegie Mellon.
El centro provee al gobierno, universidades e investigadores, acceso a unos de los más poderosos sistemas de procesamiento de alto rendimiento de todo EEUU. Ofrece la posibilidad de resolver de una manera efectiva y flexible algunos de los mayores y más desafiantes problemas de las ciencias de la computación.

La universidad Carnegie Mellon ha crecido de manera exponencial en las últimas décadas. Con más de 10 mil alumnos y más de 70 mil graduados, es reconocida internacionalmente y está clasificada como una de las cuatro mejores de EEUU en sus programas de Ciencias de la Computación e Ingeniería.

Hace más de 50 años, Pittsburgh, Pennsylvania, era una de las ciudades más importantes en la industria del acero, por lo que se pueden ver un sinnúmero de edificios impactantes, característicos de esa época. Con sus más de 400 puentes, esta ciudad es conocida como la capital de los puentes de este país. También es destacada por sus equipos de fútbol americano, hockey sobre hielo y béisbol, y es la casa de la marca de ketchup Heinz. El estado de Pennsylvania está ubicado al noreste del país, donde están muchas de las ciudades más reconocidas, como New York, Washington, Chicago y Philadelphia, y pudimos visitar cada una de ellas durante nuestra estadía en EEUU.

El barrio donde están las universidades está lleno de edificios históricos, museos e iglesias con una arquitectura muy sofisticada. El campus de la universidad tiene una extensión de más de 50 hectáreas, y tiene todo tipo de instalaciones: además de los incontables edificios pertenecientes a las 7 escuelas que se dictan, dispone de 3 gimnasios, pileta de natación, canchas de tenis, básquet y squash, y decenas de auditorios, donde en uno pudimos presenciar una charla del mismísimo Bill Gates.

En el Pittsburgh Supercomputing Center nos recibieron muy bien. Con mucho esfuerzo logramos hacer tareas cada vez más interesantes, demostrando nuestras capacidades y los resultados de nuestra formación universitaria y profesional. Las primeras semanas participamos en proyectos con otros estudiantes, principalmente de Carnegie Mellon y de la Universidad de Pittsburgh, siendo nosotros los primeros estudiantes del exterior en trabajar en este centro.

Empezamos a tener contacto con profesionales de distintos sectores del PSC y logramos concretar el motivo principal de la pasantía: trabajar en supercomputación. Nos integramos a un grupo de científicos dedicados a la Computación de Alto Rendimiento, que querían que aprendiéramos la mayor cantidad de tareas posibles, para que nos pudiéramos llevar una experiencia lo más rica posible. Tuvimos la oportunidad de trabajar en mediciones de capacidades de procesamiento de sus principales sistemas, conociendo diferentes herramientas y maneras de encarar los problemas que se nos presentaron.

Si bien costó al principio encontrar el camino hacia el mejor resultado, pudimos resolverlo satisfactoriamente y valió la pena el esfuerzo y la dedicación que invertimos en esta experiencia.