El consumo en la cornisa

La Nación. 13 de marzo de 2016.

Paritarias por tramos, incentivos fiscales y ventas más flexiblesbuscan apuntalar la demanda, deteriorada por la mayor inflación.

El consumo comenzó a resentirse en 2016 después de haber sido sobreexigido a lo largo de la era K como motor de la economía, que ahora está a la espera de la mayor inversión para crear empleos genuinos que se fijó como objetivo el gobierno de Mauricio Macri.

Nadie espera que este cambio de motor se produzca antes de mitad de año. En el ínterin deberán definirse varias cuestiones clave. La principal es el fin del default, para atraer capitales y financiamiento externo. También las paritarias del sector público y privado, recalentadas por el deterioro del salario real en los últimos tres meses, cuando la inflación acumuló una suba superior a 12% (en parte, por la recomposición de precios relativos derivado de la corrección del atraso cambiario y tarifario heredado) y difícilmente se desacelere en marzo y abril. Según cómo se resuelvan estos temas, luego podrá vislumbrarse hasta qué punto podrán cumplirse las metas decrecientes de déficit fiscal y emisión, con las que el ministro Alfonso Prat- Gay busca reducir el ritmo inflacionario al 1% mensual en el segundo semestre. Por ahora, hay mejor clima de inversión en el campo y los servicios que en la industria, donde varios proyectos orientados a la exportación están ralentizados por la fuerte recesión brasileña y el bajo crecimiento de otros países emergentes.

Puertas adentro, varios indicadores privados reflejan que la actual combinación de precios más altos en 2016 y salarios pactados en 2015 está afectando, proporcionalmente, el consumo en todos los segmentos socioeconómicos. En febrero, FIEL estimó el costo de la canasta básica total para una familia tipo (que marca la línea de pobreza) en $ 7700 mensuales. En el otro extremo, la canasta para profesionales ejecutivos de ingresos altos que mide la Ucema se ubicó en $ 71.500, o sea, casi diez veces más. En ambos casos, la suba fue de 4% mensual y alrededor de 30% interanual. Paralelamente, el Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella acusó una caída de 15,6%. Y las ventas minoristas, según CAME, retrocedieron 4,5% en volúmenes, en un relevamiento que abarca desde almacenes a grandes cadenas de electrodomésticos. En cambio repuntó 10% el patentamiento de automotores, impulsado por el abaratamiento de precios en dólares debido a la suba del tipo de cambio y la reducción de impuestos internos, que varias fábricas completan con bonificaciones y financiación a tasa negativa.

En marzo se espera cierto repunte del consumo masivo por el alza de las jubilaciones, asignaciones familiares y AUH, así como el reintegro de los anticipos del impuesto a las Ganancias retenidos en el primer bimestre del año. Además, se advierte más moderación en el ritmo de remarcaciones de precios en grandes cadenas de supermercados, que reforzaron los descuentos por cantidad en los rubros que más aumentaron -justificadamente o no-, para no perder ventas. Probablemente esto responda al último salto de las tasas de interés y también a que la fuerte suba de tarifas eléctricas (más los incrementos en otros rubros como colegios privados, combustibles, prepagas, celulares, etcétera) reducirán el ingreso disponible de sus clientes.

Por lo pronto, en la primera semana de este mes, el ticket de la canasta fija de 30 productos que sigue esta columna en el mismo supermercado porteño sumó $ 1748, con una baja de 1,2% respecto de febrero ($ 1770) e incluso de 6,2% frente a diciembre ($ 1865). La explicación es que en el último mes se mantuvieron estables en las góndolas los precios unitarios de la carne vacuna, pan, fideos, café y gaseosas, a la vez que en fiambres, quesos, servilletas de papel, y algunas hortalizas hubo bajas que contrarrestaron las subas en frutas, agua mineral y productos de limpieza. Este reacomodamiento de precios redujo a 19% la suba en comparación con marzo de 2015 ($ 1469), pero con una fuerte disparidad. Bien por encima de este porcentaje interanual, los mayores incrementos se verificaron en pan francés (67%), carnes rojas (40 a 56%), postres lácteos (59%), papel higiénico (56%), suavizante de ropa (54%), fideos guiseros (48%), agua mineral (34%), yerba mate (32%) y gaseosas light de primera marca (28%).

El enfriamiento del consumo acentuó además el cambio de hábitos que vino provocando la alta inflación de los últimos años, con algunas novedades. Por ejemplo, en supermercados mayoristas se están intensificando las compras conjuntas para familiares o amigos; pero a nivel individual hay una tendencia a adquirir día por día los productos indispensables. Las compras semanales o quincenales, en cambio, se concentran en los días prefijados por lossupermercados para ofrecer descuentos.

En abril, el Gobierno prevé reeditar el listado de Precios Cuidados y apurar la ley para devolver automáticamente el 10,5% de IVA en las compras de productos de la canasta básica alimentaria que realicen con tarjeta de débito los jubilados con haber mínimo y quienes reciben planes sociales. También extender el plan Ahora 12 para apuntalar la alicaída demanda de bienes durables, aun cuando los límites de financiación con tarjeta de crédito se vienen achicando por las compras anteriores en cuotas sin interés, convertidas en otro refugio frente a la inflación.

Para entonces estarán en marcha las principales paritarias, donde la novedad de 2016 son los acuerdos fraccionados por etapas, a plazos de hasta seis meses y negociación posterior para completar el período anual. Por caso, los mecánicos de Smata acordaron una suba salarial de 11% para el trimestre abril-junio, que se agrega al 7,5% otorgado a comienzos de año. El gremio mercantil anunció un ajuste por etapas de 20% sobre los básicos de convenio para el período abril-septiembre (más dos adicionales fijos de $ 2000 y un aporte de $ 100 por planilla para la obra social), pero aún no hay acuerdo para extenderlo a los adicionales.

En otros sectores empresarios esta modalidad no convence, porque mantiene la incertidumbre sobre el costo laboral, ya incrementado por las mayores primas a las ART debido a la reaparición de la "industria del juicio", con fallos insólitos por accidentes de trabajo asegurados. También sospechan que los dirigentes sindicales tienen en mente un número final que podría comenzar con 3, o incluso con 4, a menos que en la segunda mitad del año aparezcan señales más claras sobre la política oficial para bajar la inflación. Y están a la expectativa con la paritaria de camioneros que, junto con las subas de combustibles, impacta sobre los costos de fletes y logística.

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