Cede (poco) la inflación ejecutiva: menor al 30%

Ámbito Financiero. 12 de mayo de 2015.

La Canasta del Profesional Ejecutivo (CPE) aumentó un 2,23% en abril de 2015 y registra un alza del 9% en los cuatro primeros meses del año, según un estudio realizado por la Universidad del CEMA. En este trabajo se evaluaron los costos de una canasta de consumo representativa para el grupo familiar de un profesional ejecutivo, residente en el área metropolitana del Gran Buenos Aires, cuyo nivel mensual de gasto llegó a $ 56.730 en abril de 2015. El relevamiento comenzó en marzo de 2008 con un valor de gasto familiar de $ 11.787.

Comparando abril de 2015 con el de 2014, es la primera vez desde enero de 2014 que la variación anual se encuentra por debajo del 30%. Además, la proyección de la inflación anual para diciembre de 2015, con una desvalorización mensual por lo que resta del año del 2%, es del 27,8%, lo que la ubicaría diez puntos por debajo del valor alcanzado en diciembre. Además, en el informe se indica que la que más aumentó en abril es la educación, con más de un 13%. Esta suma se encuentra muy por encima de lo habitual en esta época del año. Esta diferencia se explica mediante el aumento registrado en marzo, que si bien fue significativo, fue menor que lo esperado. La indumentaria, por su lado, mostró una suba del 4,76% y lidera el acumulado anual con un alza mayor al 42%. Además, los precios de los bienes y servicios asociados a la salud crecieron un 2,44%, mientras los alimentos y bebidas aumentaron un 1,48%. En cuanto a los transportes y comunicaciones, se registró un alza del 1,33% sin contar el efecto del aumento de la tarifa de los taxis ya que la suba del 18% comenzó a regir desde principios de este mes. También equipamiento y mantenimiento del hogar, y vivienda y servicios básicos alcanzaron subas menores que el promedio: el 1,17% y el 0,49%, respectivamente, mientras los bienes y servicios asociados a esparcimientos registraron una baja del 0,68%.

Para realizar este informe se relevaron semanalmente alrededor de 3.000 precios con una concentración en productos de consumo habitual para una familia profesional de clase media, incluyendo primeras marcas, colegios privados, turismo, autos, electrónicos, entre otros. Además, se incluyeron relevamientos en negocios específicos localizados en barrios de ingresos relativamente altos.