El Cine Imperdible: 21/11/2016

LAS BODAS DE DIOS
(As bodas de Deus - The Spousals of God)


Portugal / Francia, 1999
Dirección y guión: João César Monteiro
Intérpretes: Rita Durao, João César Monteiro, Joana Azevedo, José Airosa,
Manuela de Freitas, Luís Miguel Cintra, Ana Velazquez,
José Mora Ramos, Fernando Mora Ramos
Duración: 150 minutos
Género: Drama erótico. Comedia negra

Sinopsis

En un viejo parque solitario dos sombras se encuentran, la de Juan de Dios y la de un Mensajero. Este le entrega al vagabundo (estado provisional de Joao de Deus) una maleta repleta de dinero. En un lago cercano la joven, Joana, está a punto de ahogarse. Joao la salva y la lleva, desvanecida, a un convento de monjas. Después vuelve al parque a recuperar la maleta y su precioso contenido: por suerte nadie ha tocado nada. Secuela de La comedia de Dios (1994). A partir de entonces, la extraña y provocadora vida de Joao conoce amores pasionales con bellas mujeres, tabaco, juego, la cárcel… todo enmarcado en su escepticismo frente a la condición humana y el sentido de la existencia.

Comentario

“¿Es creyente?”, le pregunta la madre superiora de un convento a João de Deus, una especie de Buster Keaton de la transgresión teológica interpretado por el singular João César Monteiro (su director y guionista). El rostro de Monteiro simula una mueca de sorpresa, casi imperceptible, y responde: “No es una cuestión de creencia. Es una cuestión de confianza. Dios es oscuro”. La religiosa hablará luego del júbilo ocasionado en el Reino de los cielos por la hazaña reciente de este vagabundo, y él responderá de inmediato: “No transforme un pequeño impulso acuático en una orgía celestial”.
Lo cierto es que antes del acto heroico de João un representante misterioso del Altísimo le ha traído una valija con una fortuna. En medio de un bosque, João, que alguna vez tuvo una heladería en Lisboa y que parece vivir ahora en la total pobreza, en un instante se convierte en millonario. Donará parte del dinero al convento para el cuidado de Joana, la mujer que rescató del agua. Luego comprará una mansión, gastará mucho en mujeres e incluso será participe de una rebelión fallida. Finalmente, encontrará a su verdadero amor.
Pero el argumento poco importa porque en Monteiro las relaciones entre causa y efecto son débiles y secundarias. Esta obra no se parece a nada; y las obsesiones del director están a la vista: el catolicismo, la fijación con el pubis y los pechos femeninos, las instituciones de control social, el cuerpo como accidente. La hermosura pictórica del film y sus encuadres prodigiosos disimulan tenuemente cierto espíritu nihilista con el que Monteiro ve el mundo de los hombres, cuyas reglas absurdas no le impiden imaginar cierta redención materialista circunscripta a la belleza de las mujeres y los espacios naturales.

Mejor película Jurado Oficial de Cannes.
Ombú de Oro en el 15ª Festival de Mar del Plata.