El Cine Imperdible: 16/05/2016

Una ejecución ordinaria
(Une exécution ordinaire)

Francia, 2010
Dirección: Marc Dugain
105 minutos
Drama
Intérpretes: André Dussolier, Marina Hands, Edouard Baer, Denis Podalydés

Sinopsis

Se trata de una adaptación realizada por Marc Dugain de su propio libro. La acción transcurre algunas semanas antes de la muerte de Stalin, cuando se prepara a deportar a los judíos y manda ejecutar a su médico personal. Para aliviar su sufrimiento, recurre en secreto a una joven médica a la que manipula.

Otoño de 1952. Una doctora, especialista en urología y magnetismo, ejerce en un hospital de las afueras de Moscú. Mientras busca desesperadamente quedar embarazada de su marido, un físico deprimido que apenas se aferra a la vida, recibe un llamado para atender a Stalin, quien está enfermo y ha despedido a su médico personal. El dictador se entrometerá en la vida de la pareja y establecerá una relación extraña con la mujer. A veces amistoso y otras perverso, el monstruo desplegará su arte del terror.

Esta ficción sobre los días finales del dictador está construida para mostrar el drama de una valiente y atormentada mujer que busca sobrevivir y salvar su amor ante la intimidante presencia de su paciente que no por anciano deja de ser un hombre cínico, hipócrita e inmoral. Cuando el director mejor lo pinta es a través de los diálogos y al presentar el desfile del pueblo con rostros dolidos ante el féretro de Stalin: el guiño pícaro, burlón e incriminatorio de una sociedad que llora a quien la aplasta y atormenta. Desde el punto de vista histórico es totalmente fantasioso.

Marc Dugain

Nacido 3 de mayo de 1957 en Senegal, es un director y novelista francés. Supo construir a partir de 1999 un éxito literario con novelas que ponen de relieve una amplia gama de personajes en circunstancias muy diferentes, como un joven oficial francés desfigurado en 1914, al comienzo de la Primera Guerra Mundial, un hombre de negocios británico depresivo, un oficial de la marina rusa , Stalin o John Edgar Hoover y la política estadounidense.

Volvió a Francia a ocho años y acompañó en la infancia a su abuelo (Eugene Fournier) en la casa de Gueules de Moussy-le-Vieux. Ese castillo que dio la bienvenida a los soldados mutilados de la Primera Guerra Mundial será la fuente de su primera novela El pabellón de los oficiales.