El Cine Imperdible: 07/11/2016

Fados


Portugal /España, 2007
Dirección: Carlos Saura
Dirección artística: Laura Martínez
Fotografía: José Luis López Linares y Eduardo Serra
Intérpretes: Mariza Camané, Carlos do Carmo, Lila Downs, Caetano Veloso, Miguel Poveda, Chico Buarque, Lura Toni Garrido
Duración: 93 minutos
Género: documental musical


Fados es una película documental de Carlos Saura, estrenada en el año 2007 y dentro de su trilogía sobre la canción urbana moderna que inició con Flamenco y Tango.

Argumento

El fado nació en Lisboa hace más de ciento cincuenta años como un lamento de los habitantes de los arrabales para contar historias de nostalgia y dolor. Poco a poco fue llegando a los ambientes cortesanos y con el paso de los años se ha convertido en el mejor embajador que Portugal tiene a lo largo del mundo. A través de las raíces del fado y con la colaboración de sus intérpretes más destacados, descubrimos una cultura, una ciudad y un país que está mucho más cerca de nosotros de lo que parece.
Saura retoma el estilo de la propia Flamenco o de Sevillanas, es decir, un género cercano al documental sin argumento ni protagonistas que con una gran belleza visual representa un musical en estado puro. Carlos Saura es un reconocido amante de la música y de la danza, pero también de Portugal, una tierra que queda muy bien retratada en el documental. Para dar una visión global del fenómeno, el realizador ha contado con el gran representante del fado Carlos do Carmo.

El director

Carlos Saura Atarés (Huesca, 4 de enero de 1932) es un cineasta, fotógrafo y escritor español, de amplio prestigio internacional. Nació en Huesca el 4 de enero de 1932. Recién finalizado el bachillerato, comenzó a aficionarse a la fotografía. Abandonaría sus estudios de ingeniería industrial para ingresar en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas de Madrid, donde obtuvo el diploma de Dirección cinematográfica.
En noviembre de 1992 le es concedida la Medalla de Oro de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de España. Asimismo, se le han otorgado importantes condecoraciones por parte de los gobiernos francés (en agosto de 1993 se le impone la Orden de Artes y Letras de Francia) e italiano (Gran Oficial de la Orden al Mérito de la República Italiana), así como los galardones más importantes que concede el Estado Español. En marzo de 1994 fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Zaragoza. Saura tiene también una importante obra como fotógrafo y es autor de novelas traducidas a más de 20 lenguas, como Esa Luz, Elisa, vida mía o Pajarico solitario.
La película que marca la consolidación internacional del director es La prima Angélica (1973), que recibió el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes; en ella, el pasado (1936) y el presente (1973) se funden y esto se muestra mediante la confusión del tiempo histórico que se produce en los planos de la película, incluso dentro de una misma secuencia. Así se delata el tema de la presencia de las heridas del pasado en el presente, clásico asunto del psicoanálisis. La fusión del tiempo tiene también otras consecuencias frustrantes, como el contraste entre el amor infantil de Luis y Angélica, que ha sido acaso su único amor, y la relación adulta de un Luis con una Angélica ya casada en una situación que hace imposible la recuperación de aquella relación afectiva. María Clara Fernández de Loaysa, en su papel de Angélica niña, establece una relación con la figura de José Luis López Vázquez, cuyo personaje seguía la estela del que interpretó en El jardín de las delicias, donde aparecía en una silla de ruedas, simbolizando con ello la parálisis psíquica de aquella generación. En esta caso representa la frustración amorosa por su prima, en el doble papel de niño y adulto, representado por el mismo actor.
Cría cuervos (1975), también premio del Jurado en el Festival de Cannes, vuelve a explotar el tema de la memoria, oponiendo en feroz contraste la mirada de la niña Ana Torrent a los personajes autoritarios.
En 1981 comienza la colaboración con Antonio Gades y con el productor Emiliano Piedra. Tras ver su ballet teatral Bodas de sangre Saura le propone llevarlo al cine, con lo que inicia un género de musical genuino y alejado de los moldes anglosajones. El musical recabó un éxito inesperado internacional tras proyectarse en Cannes. Con la película Bodas de sangre (1981) inventa un nuevo género de película de danza y contribuye con ello a la extraordinaria divulgación que experimenta estos últimos años el baile español en el mundo. De nuevo con Antonio Gades y Emiliano Piedra prepara una adaptación de la ópera de Bizet Carmen que se convierte en un éxito internacional en 1983, premiada en Cannes y seleccionada para el Óscar. Con El amor brujo, inspirada en la obra homónima de Falla, su musical más ambicioso hasta ese momento, cerraría una trilogía dedicada al musical español contemporáneo.