La Gaceta de Tucuman
29 de mayo de 2003

Los peligros de una neoconvertibilidad



Entrevista a Ricardo Schefer, economista - profesor titular de Finanzas de la Universidad de Cema. (Exclusivo para LA GACETA)

Entre lo más destacado de los anuncios realizados hasta ahora por el Gobierno aparece la idea de iniciar un ambicioso plan de obras públicas, que suena muy bien. La duda es conocer cuál sería el financiamiento, tomando en cuenta que tenemos reclamos por el pago de los intereses de la deuda (de los cuales, actualmente, sólo se cumple con la mitad). En este aspecto hay una dicotomía en cuanto a las prioridades. Es de suponer que el Gobierno, que habló de invertir $ 6.000 millones, tendrá una partida asignada. Todo esto dependerá de la forma en que se negocie con los acreedores, para que de alguna manera se pueda llevar adelante este plan, en extremo interesante, sin que produzca mucho ruido. Esto es comparable con la situación de Brasil, país en el que su presidente, Lula, está en camino de generar un superávit primario fiscal de cerca del 4% del Producto Bruto Interno. Si esto se concreta, es probable que los acreedores de nuestro país se pregunten por qué Brasil puede lograr un objetivo de esta naturaleza y la Argentina no. De todas maneras, según los anuncios del presidente Néstor Kirchner uno de los objetivos principales de su gestión es lograr el superávit fiscal. En ese sentido, una funcionaria del Tesoro americano resaltó la necesidad de efectuar reformas estructurales en la Argentina. Por todo, parecería que las ideas del Gobierno podrían sintonizarse con los acreedores, en especial con el FMI. En cuanto al entredicho entre el presidente del Banco Central, Alfonso Prat Gay, con Kirchner y el ministro Roberto Lavagna, aparece como que Prat Gay no quiere asegurar el tipo de cambio. Y tiene razón. Esto de crear una neoconvertibilidad implica peligros. Si todo el mundo cree que el dólar va a seguir a $ 3 se puede generar, por un lado, una avalancha de ventas al Banco Central que, en ese caso, tendría que inundar el mercado de pesos, como viene ocurriendo en los dos últimos meses. Por otra parte, se podría crear una demanda de moneda que presionaría el tipo de cambio para arriba. En ese caso el Central puede salir a regular vendiendo dólares, pero no es atinado, porque es una solución transitoria. Objetivamente, aparece como que Prat Gay está en lo correcto, pero habría que conocer bien el espíritu y el tono (la interna) en que se ha deseado un tipo de cambio de alrededor de $ 3.

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