La Gaceta de Tucuman, 18 de agosto de 2002

La dolarización sirve si la hacen también los vecinos

Así lo comentó en su diálogo con LA GACETA el reconocido economista Ricardo Schefer. Este experto que no se opone a la dolarización pero sin diferenciarse entre los vecinos del bloque regional del Mercosur. No descarta la estructuración de una banca off shore. El economista considera que se deben priorizar las relaciones entre los países del bloque regional.  El diseño de una política seria de tipo de cambio y de protección.

¿Cuál es el diagnóstico que hace sobre la economía argentina?

- Parece ser, por los indicadores que se están viendo, que algunas franjas de la economía han dejado de caer. Más que una cuestión de interpretación son los números los que dicen eso. No sé si exactamente estamos en una meseta. Ahora... cómo sigue el partido, la verdad es que no lo sé.

- ¿Cuál sería una estrategia, de medidas estructurales, para comenzar a salir de este atolladero?

- Una condición es que los políticos se terminen de pelear entre ellos y que intervengan menos con sus intereses en las cuestiones de la economía. Pero además hay problemas estructurales que afrontar. Hay que definir y empezar a diseñar seriamente la política sobre el tipo de cambio y la política de protección. Definir cómo nos vamos a insertar en comercio internacional. Por ejemplo, decidir si habrá o no dolarización.

- ¿Estamos en condiciones de dolarizar?

- Siempre se puede dolarizar; el problema es fijar el tipo de cambio. Lo que es más importante, preguntarse para qué se va a dolarizar. Personalmente, no estoy convencido de que haya que dolarizar porque creo que es difícil seguir sosteniendo una política monetaria distinta de la de los países vecinos.

-¿Qué estrategias impulsaría usted?

- En primer lugar, establecer una política de tipo de cambio a futuro. Si Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Chile me dijeran que están dispuestos a dolarizar, no tendría inconveniente en hacerlo; pero si empezamos a poner precios tremendamente superiores a los de los vecinos, no nos va a ayudar.

- ¿Cómo debería reestructurarse el sistema financiero para que vuelva la confianza en los bancos?

- Hay que tener claro que dolarizar los depósitos no va devolver mágicamente la confianza en la gente. En una economía en depresión por más que se dolaricen los depósitos, que son un préstamo que tienen los bancos, estos valen poco; por lo tanto, los Bancos no tienen capacidad de devolución. En los bancos, no se puede separar los pasivos, que son depósitos, de los activos que son los préstamos, que respaldan los depósitos, y que también han perdido un valor tremendo por la depresión de la economía. Con o sin devaluación, la capacidad de repago de los bancos es limitada y no veo que se vaya a solucionar en lo inmediato.

- ¿Cómo se devuelve la confianza?

- La confianza no vuelve por que sí. Está la memoria. Hay mucha gente que ha resultado perjudicada por el corralito y va a pasar muchísimo tiempo antes de que vuelva a poner su en los bancos argentinos. Es posible que en el corto plazo, la gente ponga el dinero operativo en los bancos pero los ahorros significativos que no van a acercarse todavía.

- ¿Se podría instrumentar una especie de off shorización de bancos argentinos?

- Sí, se podría hacer. La crítica que se hace a ese sistema es que no habría financiamiento. Afirman que estas entidades off shore de los grandes bancos internacionales no les prestarían plata a las empresas argentinas. Sin embargo, eso no se condice con la historia, que dice, por el contrario, que los bancos extranjeros siempre les han prestado fondos a las empresas argentinas. Por supuesto que han hecho préstamos de cierto plazo, por lo general extendidos en el tiempo, y de cierto tamaño. Pero, el proveedor de los fondos para las compañías argentinas, generalmente, ha sido el mercado internacional.

- ¿Como economista y ciudadano, cuál sería su deseo para la Argentina durante este interregno, hasta el 25 de mayo de 2003 en que asumiría un nuevo gobierno?

- Lo principal, es que haya tranquilidad y que realmente exista una convicción -de parte del poder político- de hacer las cosas bien para que haya estabilidad en la economía. Una condición básica para ello sería eliminar la posibilidad de de una situación cambiaria delicada debido al goteo del corralito que producen los amparos.