La Gaceta de Tucuman
                  Jueves, 16 de enero de 2003
 
Se debe buscar un equilibrio
Punto de vista.

El tipo de cambio no debe ser tan alto que induzca a la emigración, ni tan bajo que induzca a la inmigración.

Especial para LA GACETA
por Ricardo Schefer 
Economista del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA)-Profesor titular de Finanzas

El tipo de cambio real adecuado no debe ser ni alto ni bajo: es aquel que es consistente con un buen nivel de empleo laboral y una rentabilidad satisfactoria para las actividades locales que compiten internacionalmente (que necesariamente no pueden ser todas), y que al mismo tiempo viabilice la importación de insumos o productos para los que, por escala o especialización, resulte muy costosa la elaboración local.
En otras palabras, el tipo de cambio no debe ser tan alto que induzca a la emigración, ni tan bajo que induzca a la inmigración masiva; no debe ser tan alto que aliente a la exportación de todo lo exportable ni tan bajo que incentive la importación de todo lo importable.

Vivir con lo nuestro
El planteo de “vivir con lo nuestro” equivale a que, en el plano personal, cada uno se las arregle como para ser su propio dentista, mecánico, peluquero o maestro, lo cual claramente reduce el nivel de vida.
Dependemos de lo otros, y el tipo de cambio es un nexo con el resto del mundo que permite comerciar con ventajas mutuas. El tipo de cambio debe tener un nivel que logre maximizar el empleo e incentivar la producción pero sin llegar a reducir el bienestar tratando de producirlo todo.
En los últimos 30 años hemos tenido niveles de tipo de cambio muy altos y muy bajos. Ambas situaciones generaron, con el tiempo, reducciones en el bienestar. Esta experiencia nos dice que el tipo de cambio real no lo deciden los gobiernos unilateralmente y en forma aislada. El nivel del gasto público excesivo, financiado con emisión o con deuda, más temprano o más tarde lleva a la volatilidad en el tipo de cambio, independientemente de los niveles deseados por los gobiernos. (Especial para LA GACETA)