La Gaceta de Tucuman, Domingo 27 de Mayo de 2001- Suplemento Economía

ENTREVISTA A RICARDO SCHEFER 

La gente se resiste a seguir pagando un alto gasto político 

El profesor del CEMA opina que la Nación, las provincias y los municipios tienen que efectuar, en conjunto, un ahorro de 10.000 millones de pesos en los tres poderes estatales. 

FICHA PERSONAL 
NOMBRE Y APELLIDO: * Ricardo Schefer.

EDAD: * 54 años. Nació en Buenos Aires.

ESTADO CIVIL: * Casado. Tiene 4 hijas. Por ello -bromea-, como no lo dejan hablar en la casa, lo hace en los reportajes o en la cátedra.

PROFESION: * Licenciado en Economía graduado en la Universidad del Salvador de Buenos Aires.

CARGOS: *Actualmente se desempeña como profesor titular de Finanzas en la Universidad del CEMA. Pero también es consultor de empresas y asesor de Administradoras de Fondos de Pensiones y Jubilaciones (AFJP).

HOBBY: * Ver y practicar deportes, en particular el golf.

DEPORTES: * Le gusta el fútbol y es hincha de River Plate. Sin embargo descree del diseño de los torneos de primera. Considera que "responden a un show business" perfectamente preconcebido. También le agrada el rugby y elogia la forma de jugar de los equipos tucumanos. 


Aunque las consecuencias las sufre la economía del país, el profesor de Finanzas del CEMA, Ricardo Schefer, está convencido de que hoy la verdadera causa de la crisis es de naturaleza política. "La forma en que se gasta hoy es un insulto a los ciudadanos", afirma. Por ello, su anhelo es que, aprovechando las ventajas del sistema democrático, las próximas elecciones se conviertan en un concurso por ver quién gasta menos.

- ¿Qué opina del megacanje de títulos de la deuda (se habla de hasta 66.7000 millones de dólares, la mitad de la deuda externa del país)?
- Evidentemente, la Tesorería Nacional está en una situación crítica, por lo cual decidió hacer este canje. Espero que los bonos, finalmente, no tengan que pagarse con los intereses anunciados (alrededor del 11%), porque congelar tan alto nivel de tasas por 15 años, en el peor momento de la crisis, significaría una hipoteca muy fuerte. Pero la culpa de semejantes tasas, no nos engañemos, es el exceso del gasto público, tanto nacional, provincial como municipal. Pagar intereses tan caros, aún suponiendo que haya crecimiento, sería una carga muy fuerte.

- El panorama es dramático...
- Pero lo más preocupante es la situación de la economía real. No estamos viendo lo que todos quisiésemos: que los empresarios y los consumidores se entusiasmaran por invertir y por consumir.

- ¿Pero no es lógico que sea así dada la actual coyuntura?
- Eso es lo que suele comentarse: que no hay plata para hacer negocios porque no hay financiamiento. Honestamente, mi temor es que no haya negocios porque no se los esté pidiendo o buscando. Pero a mí me gusta leer las cosas al revés. ¿No será que existen posibilidades de financiamiento pero no hay quién vaya a buscarlas? Y doy como prueba lo que sucede con el mercado de capitales. Este, con el ahorro de los futuros jubilados, se fortaleció mucho: existen 22.000 milones de pesos, pero no se ve que las empresas emitan obligaciones negociables y que se las coloquen a los fondos de pensiones. En efecto, hay solamente 550 millones de pesos en bonos de empresas, lo que es insignificante. Es cierto que de esos 22.000 millones de pesos hay 12.000 millones colocados en títulos del Estado, pero hay 10.000 millones de pesos libres que no aprovechan.

- ¿Qué es lo que está sugiriendo?
- Digo: ¿no será al revés? ¿No será que no hay financiamiento porque nadie está reclamándolo? Eso sería más dramático. Además, sería el síntoma de que o se están financiando del exterior o que no hay negocios. Pero me resisto a creer esto último, porque la Argentina es un mercado más que interesante para desarrollar muchos negocios. Esto ya lleva años y me lleva a otra pregunta: ¿no hay inversiones porque el riesgo-país es alto o es al revés? El concepto del riesgo influye, pero no es determinante para que no se concreten negocios, siempre, claro, que aquel no ingrese en niveles patológicos.

- ¿Cómo es eso?
- Uno puede tener negocios muy rentables por más alto que sea el riesgo y, al contrario, un riesgos bajo no garantiza automáticamente el crecimiento. Hay dos ejemplos claros. Brasil tiene un riesgo-país elevado y, sin embargo, creció mucho en los últimos años. Y en Uruguay se dio exactamente al revés. Esto prueba que hay algo más que explica el crecimiento (o no) de una nación.

- ¿Y a qué atribuye lo que pasa en la Argentina?
- Me sigo preguntando ¿por qué las obligaciones negociables de empresas y bancos argentinos se colocan afuera y no aquí? ¿Por qué los empresarios que dicen que no hay financiamiento no van a buscar plata a las AFJP? Insisto: me cuesta pensar, más allá de la actual coyuntura, que no haya oportunidades de negocio habiendo tanto por hacer.

- ¿Cómo influye en todo esto el alto déficit fiscal?
- El hecho de que el sector público se lleve toda la plata -o casi- complica, perjudica, detiene, frena y hasta paraliza la economía. Esto ha llegado a un nivel insostenible: no se puede seguir gastando así. Es cierto que el sector político ve en el gastar un incentivo, pero ya no hay más plata.

- Y la recaudación no sube...
- No lo hace por dos motivos: por la recesión, pero también por cierta rebelión fiscal pasiva. Uno puede inventar todos los impuestos que quiera, pero el argentino se resiste a seguir financiando esta agenda política. Se llevan todos los fondos disponibles, para financiar todo este gasto inmoral, porque así sólo se incentiva a que no se consuma, que no se invierta y que no se trabaje. Es que en el sector público las cosas no se obtienen por méritos, sino por relaciones, con lo que se desvirtúan todos los incentivos. ¡Pero ya no podemos seguir repartiendo becas con fondos de los ciudadanos!

- No es muy optimista respecto del futuro...
- Soy positivo y no por voluntarismo, sino porque estos procesos terminan con un basta a la clase política, que deberá readaptarse. Tenemos que hablar de una reducción del gasto político de 10.000 milones de pesos al año. Y no digo que haya que despedir al empleado público que trabaja, sino al que es amigo de alguna autoridad o al que sólo va una vez a la semana o sólo los 29. Cuando bajemos el gasto del Estado -en los tres poderes- la tasa de interés se pulverizará sola.

- O sea que no hay otra salida que cortar el gasto...
- Así es. Con más impuestos, ya hemos visto, no se recauda más plata. Además ya no nos van a prestar más, porque ya no nos queda con quién endeudarnos, e imprimir más billetes no se puede, porque está prohibido por ley. O sea que o nos ajustamos y acabamos con los ñoquis, los asesores y los familiares acomodados, o estamos condenados a vegetar.