La Gaceta de Tucumán, Agosto 20 de 2000
 

ENTREVISTA A RICARDO SCHEFER

El profesor del CEMA no cree en los países competitivos, sino en los sectores competitivos. Estima que es el ciudadano quien debe definir la dolarización.

No cree que haya países competitivos, sino sectores competitivos y considera que uno de los problemas más serios de las economías regionales es la financiación. Está convencido de que es la gente la que determina la dolarización de la economía y no el Estado y espera que no haya más ajustes impositivos que retrasen la salida de la recesión. Ricardo Schefer se autodefine, irónicamente, como "economista especializado en finanzas, a pesar de que los macroeconomistas digan que los economistas financieros son un clon con malos resultados".
Schefer vino a la provincia, contratado por la Fundación del Tucumán, para realizar una tarea poco habitual: capacitar en Economía y Finanzas a los abogados, en el marco del Programa de Derecho Empresario. 
Este es el resultado de una amena charla del economista con LA GACETA:

- ¿Qué debe hacer el Estado para activar las economías regionales?
- No se puede generalizar, porque hay economías regionales que tienen situaciones totalmente diferenciadas, porque el país es muy rico en productos y servicios. No creo que sea simple responsabilidad del Estado activar las economías regionales, porque creo que uno de las factores esenciales es la financiación y eso se logra en el sector privado. Las AFJP, por ejemplo, tienen un ingreso de 350 a 400 millones de pesos mensuales, y sólo la mitad de esa cifra va a bonos del Estado. El margen que queda es muy grande y no hay una demanda importante para que se financie a las economías regionales. 
Creo que falta un puente que una los dos sectores (productores y capitales). Puede ser importante la ley de fideicomiso, que puede servir como excelente vehículo para solventar dificultades financieras.
Otro factor importante para las economías regionales es que no se impongan tasas impositivas demasiado altas. Si tenemos tasas accesibles, seremos más competitivos en todos los aspectos y podremos constituirnos en un país confiable, atractivo para las inversiones. 

- ¿La deuda pública es impagable?
- De ninguna manera, aunque no puede negarse que en la actualidad es asfixiante. La deuda creció porque generamos déficit fiscal. Es una consecuencia de que nos hayan dejado girar en descubierto. El problema es que tenemos una deuda que crece un 10% anual por el sólo hecho de no pagar los intereses. Aunque no tomemos deudas adicionales se está generando un crecimiento. La relación de la deuda pública con el Producto Bruto Interno es del 43%, lo que no es demasiado alto. Hay países europeos que tienen un porcentaje mayor. Italia y Bélgica llegaron al 120% y lo pudieron bajar. El problema, para nosotros, es que los países europeos pagan una tasa que es la mitad de la que nos cobran a nosotros por la mala calificación crediticia. Sería interesante poder congelar la deuda, aumentar la recaudación y provocar un crecimiento. Eso nos permitiría ir bajando el monto de lo que debemos. 

-¿Para qué se quiere dolarizar la economía argentina?
- No hay una idea definida. Algunos aducen que es para bajar una clase de incertidumbre y por lo tanto para reducir la prima de riesgo de los préstamos que tomaría la Argentina. 
No coincido con esa idea. Es una especulación válida pero no tenemos experiencia para asegurar que funcionó antes. Si uno tiene una deuda firmada y ésta es en moneda extranjera el riesgo que hace encarecer estos créditos es el de no pago (default). Este riesgo puede concretarse cuando la situación fiscal se pusiera tan grave que no alcanzara ni siquiera para cubrir los intereses netos de renovación. Si un deudor no es totalmente solvente y paga sus intereses con tasas castigo, esa calificación no va a cambiar porque firme pagarés en otra moneda que no sea la propia. Además, en ningún momento se demostró que en la Argentina ese sistema funcionaría mejor porque circulen dólares y no pesos. En caso de instrumentarse un sistema más "democrático", la acción de dolarizar estaría en el ciudadano, lo que ya ocurre en la práctica. La gente hace sus depósitos en dólares y en peso y en la actualidad eso se da en porcentajes repartidos. 
Si bien hay un principio de dolarización, la decisión de hacerlo totalmente no le debe corresponder al Banco Central sino al ciudadano. Por otra parte, la dolarización oficial es una medida irrevocable. Ese es, precisamente, uno de los argumentos que esgrimen los defensores del sistema, quienes destacan que despeja todo tipo de posibilidad al poder público de poder devalar, porque no hay con qué. 

- ¿Continuará la recesión por mucho tiempo?
- Pedirle a los economistas que pronostiquen encierra un poco de masoquismo de parte de la gente. Los economistas se equivocan demasiadas veces y después de hacer un pronóstico, al poco tiempo deben justificarse porque se equivocaron. Pero, si no hay nuevas restricciones de tipo impositivo, no hay razones que justifiquen una prolongación de la etapa recesiva. Hay que dejarlos solos a los consumidores, quienes, poco a poco, mejorarán suavemente la situación. Que no les pongan trabas los terceros (Estado).