(«El impuestazo terminará
recaudando menos, porque habrá una rebelión
impositiva pasiva -a lo Gandhi- de la clase
media», sostiene Dick Schefer, economista del
CEMA. Explica además que el Impuesto a las
Ganancias se transformó en un impuesto a los
ingresos. En diálogo con este diario, Schefer
advierte que el paquete puede inducir a que
empresas migren del país en busca de tasas
impositivas competitivas. Esta fue la entrevista
en la que señala también que para mantener el
nivel de endeudamiento público implica que el
Estado debe aumentar en 25.000 millones de
dólares los ingresos hasta el 2003.)Periodista: ¿Cuál
es su opinión sobre el paquete
impositivo?
Dick Schefer: Mi lectura parte del hecho que
los diputados que están exentos del Impuesto a
la Ganancias, decidieron aumentarles el impuesto
sobre su trabajo a sus conciudadanos
representados. Además, suben los impuestos
directos de muchos artículos de consumo de la
gente de bajos ingresos. Lo curioso acerca de
este paquete es que surgió a iniciativa de un
gobierno que se califica como de centro izquierda
o laborista. Es posible que ni al más
recalcitrante gobierno conservador del siglo XIX
se le hubiera ocurrido algo así. Es mentira que
con este paquete pagarán los que más pueden. A
los ricos siquiera los roza. De hecho, se
acentuó que el impuesto a las personas, vía las
aun más reducidas deducciones admitidas, pasó a
ser un impuesto a los ingresos, y por tanto no es
comparable con el Impuesto a las Ganancias de las
empresas, que deducen como gasto hasta el
champaña de su fiesta de fin de año.
P.: ¿La clase
media vuelve a ser el pato de la boda?
D.S.: Por supuesto. Un integrante de la clase
media se convirtió en algo así como el socio de
un club que paga su cuota pero no va al club.
¿Para qué o quién paga impuestos un miembro de
la clase media? La educación, la salud, y la
jubilación se la paga él mismo. ¿Qué otra
cosa paga la clase media con sus impuestos? La
justicia casi no es operativa y la seguridad es
deficiente. Seguro de desempleo prácticamente no
existe. Por tanto esto va a incentivar una
rebelión impositiva pasiva a lo Gandhi por parte
de la clase media y se terminará recaudando
menos.
P.: ¿Qué pasa
por el lado de las empresas?
D.S.: Esto se hizo así probablemente porque
el paquete recae sobre quienes no tienen
movilidad internacional. Muchas empresas, si
suben mucho los impuestos, pueden irse a otros
países, excepto las que tengan activos plantados
dentro de las fronteras, como las agropecuarias.
Pero cuidado que la reinversión de sus ganancias
se podrá hacer en otro país. En un mundo tan
comunicado, la dura competencia internacional por
atraer inversión directa pasa también por los
bajos impuestos. Para tener éxito en la
competencia internacional, por tanto, es
necesario mantener tasas impositivas
competitivas. Pero la solución es tener un gasto
público frugal, porque trasladárselo a los
trabajadores no es factible.
P.: ¿Al final
del túnel hay una luz?
D.S.: Es posible que este impuestazo sea
sólo el comienzo, No sólo frenará el
crecimiento, sino que los números no dan: con
un crecimiento de 3,5% y un déficit fiscal de
1,5% del PBI, para mantener la deuda pública en
41% del PBI y evitar que suba la tasa de los
bonos, habrá que aumentar los ingresos del
Estado hasta en 25.000 millones de dólares en
los próximos 4 años.