Algunos analistas especulan que el impuesto daría lugar a una exportación de plazos fijos, aunque sea a la otra margen del Río de la Plata. Pero Dick Schefer, economista del CEMA, duda de ello porque «es más fácil eludir el impuesto. Dado que los accionistas como personas están exentos del impuesto a los intereses, las empresas les darán el dinero a los accionistas para que lo hagan ellos a su nombre. Es fácil advertir entonces que la recaudación del nuevo impuesto va a ser próxima a cero».

En cuanto a la racionalidad de la iniciativa oficial este profesor de finanzas señala que «es correcto que se quiera quitar el impuesto a los intereses a las empresas, siempre y cuando, paralelamente, les eliminen la deducción de los intereses pagados del Impuesto a las Ganancias».

Ahora bien, respecto de la política económica Schefer sostiene que «el estilo impositivo del equipo económico, de bajarles los impuestos a las empresas, lleva a subírselos a las personas. Por tanto, las empresas prevén menor consumo e invierten menos. La política impositiva de este equipo es recesiva. Creen que con bajar la prima de riesgo-país se soluciona todo, pero olvidan que frenan el crecimiento económico y se encuentran que recaudan menos por la recesión».