Clarín, septiembre 15 de 2002INVERTIR EN LADRILLOS
Ricardo Schefer
Un motivo fundamental por el que la gente ahorra en todos los países es para tener su vivienda y para jubilarse. En épocas de crecimiento económico, quienes necesitan comprar propiedades observan con preocupación como sus precios suben. En épocas de depresión, cuando los valores de los instrumentos financieros se derrumban, otros se preguntan si no habría que volver a concentrar los ahorros en algo seguro como las propiedades.
Recurriendo al pasado y tomando los datos de los últimos 25 años, podemos obtener algunas pistas. Primero: a pesar de que en promedio suelen defender de la inflación, los valores inmobiliarios residenciales alternativamente subieron y bajaron, medidas respecto del nivel de precios al consumidor. Esto significa que, como inversión, la propiedad fluctúa, como cualquier otra alternativa. Segundo: en épocas de crecimiento generalmente las propiedades suben más que los precios al consumidor, pero durante las recesiones, sin embargo, bajan. Es decir que la inversión residencial comparte con otras inversiones una clase de riesgo bastante indeseable: anda bien cuando todo va bien, pero anda mal cuando todo va mal. Esto significa que la inversión residencial sigue una suerte similar a la de una cartera de acciones o de bonos: no es precisamente un refugio muy eficiente contra las malas épocas. Conclusión: ninguna inversión es la que funciona mejor en todos los escenarios, y como predecirlos es difícil, hay que diversificar.
Distinto es el caso de la posesión de una propiedad como bien de consumo. Visto desde la perspectiva de alguien que debe ahorrar para comprar una vivienda, se debe planear una estrategia. Últimamente las propiedades bajaron en dolares, y obviamente quien ahorró en esa moneda se favoreció. Pero debe tenerse en cuenta que en épocas de bonanza económica la moneda dura se retrasó marcadamente respecto del valor de la propiedades, por lo que ahorrar en esa moneda para comprar fue arduo.
No en todas las recesiones, sin ambargo, ocurrió lo opuesto; es decir, no siempre las propiedades bajaron más que la moneda. La clave está en que el valor de las propiedades, como el de las acciones, está ligado al ciclo económico. Por lo tanto, una porción del ahorro debe ser realizada en una cartera de acciones. Esto debe ser hecho en forma medida, ya que si bien estas inversiones generalmente corren en el mismo sentido que las propiedades, lo hacen acentuando los picos y valles. Puede temerse que baje el precio de las acciones, pero en ese caso por lo general también caerán las propiedades.