La comunicación también se aprende

Por la Lic. María Zaldívar, Directora del Curso de Oratoria de la UCEMA

En los últimos dos años la Universidad del CEMA ofreció un curso de capacitación en herramientas de comunicación. Tras una evaluación realizada, podemos afirmar que el proyecto resultó exitoso.

Cada vez mayor cantidad de profesionales reconocen la importancia de transmitir en forma efectiva sus ideas. En efecto, durante mucho tiempo, la mirada tradicional sobre el desempeño laboral no incluía el “cómo” se transmitía, lo cual en parte resultaba en que excelentes profesionales no alcanzaban el éxito que sus condiciones hubieran supuesto. Se tardó en reconocer que, en no pocos casos, la diferencia reside entre el que comunica bien y el que no lo hace.

La llave de una presentación exitosa está en lograr un vínculo entre el orador y el auditorio. La pregunta es cómo. La condición necesaria es generar empatía entre las partes. Que el público, sea externo o de la misma empresa o comunidad a la que pertenece el orador, sienta que quien habla lo hace a cada uno de los asistentes.
Según los expertos en comportamiento humano, el miedo a hablar en público se ubica en segundo lugar después del miedo a la muerte. Entonces, es importante entender que es normal y hasta sano sentir nervios frente a esa eventualidad; el cuerpo reacciona ante una situación poco frecuente. Aceptado que uno sentirá nervios o una suerte de incomodidad, el siguiente paso es aprender a controlar esas emociones. De eso se trata el aprendizaje.

En la actualidad, es creciente el interés por conocer las mejores formas de transmitir nociones, conceptos o convocar a una tarea común dentro de las organizaciones. El poder del marketing traspasó la frontera de la publicidad comercial, hizo pie en la comunicación política y hoy los ejecutivos también intuyen que aquello que sirve para promover una marca o a un candidato es aplicable al mundo de los negocios y, aún, al de la academia.

Los argentinos, afectos a los extremos, de no prestarle atención a cómo comunicar nos fuimos a cursos de “stand up” para niveles gerenciales. Como si hacer reír al auditorio, divertirlo y ser ameno fuera el fondo – y no un aspecto más - de la presentación.

También se están incorporando herramientas de realidad virtual para quebrar ese miedo a la exposición. Se trata de páginas web o “apps” que se descargan en el teléfono celular para que cualquiera pueda experimentar las sensaciones y reacciones que le produce estar al frente de un auditorio sin pasar por la experiencia real. Si bien son instrumentos novedosos y quien los utiliza puede, efectivamente, sentirse dando una conferencia, también es cierto que sabe que, en verdad, no es más que una experiencia virtual.

La riqueza de argumentos, la dedicación con que se elija el material a compartir y el respaldo bibliográfico seguirán siendo lo principal. Ahora bien. Es importante considerar que la manera de exponer determina parte del éxito; cuanto mejor se transmita lo que se tiene para decir, mejor y más sencilla será la recepción.