[Graduados Finanzas UCEMA] Qué piensa y cómo trabaja Jackie Maubre, la "chica de la city" que administra $ 2970 millones en inversiones

Maubre

Revista Apertura. Mayo 2017.

Jackie Maubré se podría haber dedicado al arte. Desde chica se relacionó con la danza y con la pintura. Es profesora de jazz y enseñó esta disciplina hasta los 25 años; ama la pintura, da rienda suelta en sus momentos libres a técnicas como carbonilla y óleo y es una apasionada de Claude Monet y Edgar Degas. Sin embargo, su apuesta estaba en otro lado. El Mercado de Capitales resultó un imán mucho más fuerte para esta mujer que hoy pisa con autoridad en un mundo poblado, mayoritariamente, por hombres.

Tiene 51 años y una hija de 13, Sabrina, que es su prioridad. Maubré estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires, es licenciada en Administración de la UBA y tiene una Maestría en Finanzas de la Ucema, además de haber completado el Programa de Alta Dirección del IAE Businnes School. Su carrera comenzó en el Banco Mildesa, como analista de acciones argentinas. Desde ese momento, no paró de crecer. “Fui a trabajar a una de las firmas más prestigiosas de Wall Street, el banco SG Warburg & Co, y de regreso a la Argentina fui gerente de investigación y riesgo en el negocio previsional (era la época de las AFJP) de Citigroup Asset Management”, recuerda.
Hace 10 años, se incorporó al Grupo Cohen, con el objetivo de desarrollar el área de Asset Management. ¿Es fácil moverse y crecer en un sector que, tradicionalmente, fue territorio masculino?, es la pregunta que surge casi de inmediato. “El Mercado de Capitales siempre despertó en mí una gran pasión y el hecho de ser mujer en un ambiente masculino hizo que tuviera que volcar energía extra a mi carrera”, reconoce.

Apasionada por lo que hace, Maubré no se arrepiente de nada. “Tuve que priorizar. Para darle la oportunidad a que la carrera se desarrolle hay que responder a la exigencia que requiere, y por eso fui mamá a los 37 años, cuando mi carrera estaba ciertamente encaminada”, cuenta mirando en retrospectiva y a modo de espejo en el que, seguramente, muchas mujeres profesionales se verán reflejadas.

En el trabajo diario, asegura, el apoyo en su equipo es un pilar fundamental para la buena performance de su familia de fondos comunes de inversión, que le valió ser distinguida por S&P Global Ratings como Top Manager 2016.

“En el Mercado de Capitales nadie tiene la verdad. Las decisiones de inversión son construcciones donde el factor humano es clave, ya que son producto de la conjunción de la experiencia en el mercado y la formación académica de los integrantes del equipo”, explica. El team que lidera es multidisciplinario y está compuesto por integrantes internos y asesores externos “que aportan una mirada independiente a todo el análisis que llevamos a cabo”, indica.

“El éxito es la consecuencia de una manera de hacer, que pone el foco en decisiones desarrolladas a partir de un modo de trabajo sistemático a través del tiempo, y no en acciones esporádicas”, completa.

Orgullosa de los logros cosechados –Cohen tiene en total una familia de 10 FCI y activos bajo administración por $ 2970 millones–, esta mujer que nació en Los Angeles, California y vivió ahí hasta los 10 años, busca tres cualidades imprescindibles en sus colaboradores: honestidad, solidaridad y trabajo en equipo. “Además –remarca–, la clave para pertenecer al equipo es que yo sienta respeto profesional por cada uno”.

En el balance de su carrera, la ejecutiva recuerda dos instancias que la marcaron. “No puedo olvidar la caída de las Torres Gemelas en 2001, donde no solamente el mercado se derretía y cambiaba la percepción de riesgo en el mundo para siempre, sino que además tuvo un impacto muy fuerte en lo personal, ya que estábamos en comunicación telefónica con unas de las oficinas de la Torre Sur que instantes después se desplomó, y fallecieron todas nuestras contrapartes en Nueva York”, recuerda.
“La segunda es la devaluación y pesificación asimétrica de 2001/2002, que provocó que de una semana a la otra el conjunto de los activos que teníamos bajo administración perdiera más del 60 por ciento de su valor”, agrega.

Por lo demás, asegura estar acostumbrada al trajín diario y a las dosis de adrenalina que impone ser un jugador en el mercado de capitales. “La mayor responsabilidad que cualquier administrador de fondos tiene es cumplir con el mandato fiduciario que los cuotapartistas le encomendaron, y consiste en velar por las inversiones realizadas. Y esto abarca desde la selección y el monitoreo de los activos en los que invierte el Fondo, hasta el análisis del impacto de los cambios regulatorios para ver cómo afectan”, describe.

Espacio creativo

En sus ratos libres, Maubré da rienda suelta a la pintura y también se apasiona con la lectura. “En el plano profesional, Suze Orman es una mujer que me inspira. Sus libros y videos me parecen increíblemente didácticos. Las mujeres y el dinero es uno de los libros que más me marcaron”, cuenta. También pone en la lista el material sobre valuación de activos de Aswath Damodaran, que “me guió en todas las decisiones de inversión a lo largo de mi carrera”.

Fuera de la oficina, “en el plano personal, Brian Weiss me cambió la mirada sobre la vida y la muerte. El primer libro que leí del autor es Muchas vidas, muchos maestros, en oportunidad de la muerte de mi madre. Me acompañó en ese momento tan crítico y me mostró una perspectiva diferente que me ayudó a atravesar ese momento”, confiesa.

Ese perfil más creativo, que la lleva a disfrutar de la pintura y de la danza, encuentra un canal para expresarse también en la industria financiera. “La parte creativa de mi actividad es la del diseño de nuevos fondos y productos para el universo de inversores potenciales. Y, ciertamente, es un aspecto que disfruto mucho”, cuenta.

Entusiasta de abrir el juego y agregar valor, Maubré define a los Fondos Comunes de Inversión como el instrumento ideal para los inversores que no tienen mucha experiencia en el Mercado de Capitales: “Son instrumentos nobles, sólidos y atractivos porque están debidamente regulados, cuentan con el respaldo de analistas expertos y además tienen la transparencia de la información pública de las cuotapartes”.

Mirando hacia delante, está convencida que lo que falta es educación financiera. “Nos debemos una instancia de acercamiento con los potenciales inversores, que se despliegue con la difusión sistemática de nociones básicas de finanzas y el abanico de opciones que ofrece el mercado para cada uno de los perfiles”, asegura. “También se deben promocionar las oportunidades de financiamiento para las pymes a través de las ON, fideicomisos, entre otros vehículos”, suma.

Maubré es optimista frente a lo que viene. “Creo que el actual es un gran momento, por las perspectivas de crecimiento que vuelve a tener la Argentina y por la esperanza de un país con valores sólidos para nuestros hijos”, asegura una de las mujeres que camina la City a diario, que se define apasionada por su trabajo pero también sueña con una etapa más calma, en la que el mar sería parte del paisaje. “Un lugar que me encanta es Captiva Island, en la costa del Golfo de México de Florida”, comparte.