¿Qué buscan los que apuestan por la Argentina?

La Nación. 10 de agosto de 2017.

Anticipar la respuesta a la pregunta qué buscan los acreedores e inversores que apuestan por nuestro país es bastante simple: casi todos, con algunas excepciones, buscan rentabilidad y estabilidad. En primer lugar es relevante entender las condiciones financieras bajo las cuales toman decisiones los inversores. La tasa de referencia en Estados Unidos (fondos federales) se encuentra en 1%, mientras que la tasa de un bono a 10 años está en un nivel de alrededor de 2,3% anual. Con un nivel de inflación de 1,9% anualizado a mayo 2017, el rendimiento de un bono a diez años empata a la inflación realizada.

Algo similar sucede con los bonos en Europa. Tomando el rendimiento del bono a 10 años alemán, el mismo rinde 0,55% anual, que con una inflación anualizada de 1,6%, determina en el corto plazo rendimientos reales negativos (si bien no es el objeto de este artículo, el spread de yield de tasas reales marca la eventual apreciación del euro contra el dólar, a menos que varíen las tasas).

En un mundo desarrollado de bajo rendimiento en bonos, el spread de tasas de interés de mercados emergentes (medido por el EMBI), que rinde 3,3% por encima de las tasas de mercados desarrollados, se vuelve atractivo. Y en el caso argentino más todavía porque el spread de riesgo soberano es de 4,4%. Sin embargo, mayor tasa de rendimiento requerida no es gratis, ya que existe cierto temor respecto del eventual rumbo económico de la Argentina luego de las elecciones de octubre de 2017, elecciones que a esta altura pueden asociarse ya a un referéndum. Allí es donde el concepto de estabilidad entra en juego, y la apuesta es a la baja en los spreads, que impactaría de manera positiva en el precio de los bonos, siendo el aumento del precio más que proporcional en los bonos de largo plazo.

En lo que hace a rendimiento de acciones, la comparación que realiza un potencial inversor internacional sucede respecto del mercado accionario estadounidense. En el último año, el índice representativo de acciones, medidas por el SP500, ha rendido en promedio 15,28%, con muy baja volatilidad (del 6%). Más atrás en el tiempo, el rendimiento anual promedio de los últimos 10 años ha estado en el orden de 5% (7% considerando dividendos), con una volatilidad un poco mayor, lo que muestra una situación circunstancial.

Respecto del mercado local de capitales, el rendimiento del Merval en los últimos doce meses en u$s ha sido del 32% en dólares, pero el histórico anual de 10 años de rendimiento es de 6,27%. Si bien refleja un premio por invertir en Argentina, entiendo que esto no alcanza a compensar la mayor volatilidad de las acciones locales, ya que la misma duplica su similar estadounidense. En ese contexto, nuevamente la volatilidad proviene de la falta de estabilidad y previsibilidad. Este punto ya ha sido objeto de análisis en el postergación de Morgan Stanley Composite Index hasta 2018, para eventualmente recategorizar a Argentina de mercado fronterizo a mercado emergente. Esa recategorización abriría las puertas a niveles de inversiones mayores, ya que habilitaría a fondos institucionales a comprar acciones argentinas, que por mandato no pueden hacer mientras nuestra economía sea mantenida como mercado fronterizo.

Más en la micro, los inversores esperan un incremento de la productividad de la economía. La presión impositiva, medida por el gasto público en relación al PBI, con su contraparte de impuestos, afecta el flujo de fondos de repago de cualquier proyecto de inversión, y en la medida que economías vecinas tengan regímenes impositivos más favorables, obviamente estarán en mejores condiciones de atraer las inversiones. Por otro lado, los costos laborales (cargas sociales) y extralaborales (judicialización), los costos logísticos y el costo financiero, que en buena parte se deriva de lo tratado en la primera parte de este artículo, son elementos que deben resolverse para lograr atraer inversiones que permitan una visión de más largo plazo. Pero no alcanza solamente con los cambios que se realicen. Se requiere cierta seguridad de que los mismos se mantendrán razonablemente en el tiempo.

Nota La Nacion