“La Argentina crece a tasas japonesas y eso es malísimo”

La Gaceta de Tucumán. 10 de agosto de 2017.

“Estamos a tasa cero, como Japón, y eso es malísimo para un país como la Argentina que tiene un 32% de su población sumida en la pobreza”. Sin medias tintas, Carlos Rodríguez, rector de la Universidad del CEMA (Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina), considera que el populismo no es el camino para resolver las grandes cuestiones económicas y sociales pendientes de la Argentina.

A su entender, esa redistribución debería darse en función de lo que cada uno trabaja y no con la universalización en las prestaciones de salud y de educación pública, por ejemplo. “Creo que generando instituciones fuertes y éticas se pueden obtener resultados para una política de distribución de la riqueza en serio. Pero, por lo que vimos hasta ahora, la única institución que predomina en el país es la de la redistribución populista”, puntualiza.

Rodríguez cree que el rumbo económico está atado a la suerte política argentina. Advierte que la actual gestión del presidente Mauricio Macri tiene algunas situaciones parecidas a la de Fernando de la Rúa.

“Lamentablemente vemos una alianza que se formó con el fin fundamental de sacar del poder a otra y esto, indudablemente, genera una enorme incertidumbre en los mercados”, remarca.

Esas dudas, según el economista, se trasladan a la continuidad o no del poder.

Rodríguez indica que no llega a establecerse fehacientemente cuál es el rumbo que el actual gobierno le quiere dar a la economía porque “un día plantean cambios graduales, al otro día se lo desmiente; un día dicen que se avanza hacia una reforma laboral y hasta otra previsional, y a la jornada siguiente se desmiente ese anuncio”. Agrega que, por lo visto hasta ahora, esa disonancia está dada “por la existencia de tantos ministros que opinan de forma diferente”.

¿Qué es lo que necesita la Argentina hoy?, le preguntó LA GACETA. “Continuidad de políticas como las de la década de 1990 que había que seguir perfeccionándolas. Creo que iban en una dirección correcta, que eran perfectibles y que no debían ser tiradas por la borda”, respondió. Y acotó: “creo que la Argentina se quedó a mitad de camino y volvió para atrás. Hoy no hay una decisión de cambiar estructuralmente”.

Rodríguez remarcó que desde la Casa Rosada se anuncian una diversidad de planes, pero sin nombres específicos. “Creo que en la época de gestión de Carlos Menem (ojo, que no se advierta que se trata de un elogio, aclara) se discutían claramente las políticas que se querían aplicar y que la sociedad, de una manera o de otra, las terminó aceptando”, subrayó. Mencionó en ese aspecto las reformas estructurales de segunda generación -que tiendan hacia un Estado más eficiente-, “que hoy la sociedad seguramente no terminará aceptándolas por aquello de la famosa grieta”.