¿Hacia dónde debe dirigirse Cambiemos tras el triunfo legislativo?

Infobae. 29 de octubre de 2017.

Con un mandato claro de la sociedad, Cambiemos tiene la oportunidad de poner a Argentina en un sendero de crecimiento sostenido y sostenible. Todos ganaremos, no importa a quién se haya votado, si Argentina logra romper el estancamiento que la aqueja desde hace tiempo. Cierto es que en 2017 hay claras muestras de crecimiento, como ya ha habido en varias oportunidades en los últimos años. El tema es que este crecimiento debe durar y convertirse en desarrollo. ¿Cómo lograrlo? Ya es considerable haber avanzado en mayor respeto por opiniones diferentes, por la Justicia, en iniciar una dura lucha contra la droga, en empezar y terminar las obras públicas. Todos sabemos que hay que hacer muchísimo en materia de educación, Justicia, salud, con una lista eterna de necesidades.

¿Qué hacer primero y con qué recursos? ¿Quién es responsable de qué? La gran batalla es en el Congreso, responsable de asignar prioridades (para eso está la ley de presupuesto). Claro que habrá costos y descontentos. Tenemos serias falencias en la coparticipación, en las responsabilidades diluidas entre nación, provincias y municipios, sin contar innumerables entes públicos. Miles de impuestos y regulaciones, y aun así un gran déficit público que debe ser financiado con futuros impuestos. Al fin y al cabo, la deuda es no cobrar aún más impuestos hoy para cobrarlos mañana.

Propongo una forma simple de reducir costos y alcanzar los objetivos. Simplemente que cada área de la administración pública haga con eficacia lo que le corresponde. Para mí es chocante que se considere un ataque al trabajador público exigirle asistencia. ¿Qué dirían entonces si, además, deben trabajar con celeridad? Todavía más importante es reducir los trámites que dificultan al sector privado. Los municipios cobran tasas de abasto, cada provincia tiene su propio plan de estudios, cada sistema de recolección de residuos es diferente, cada forma de pagar el colectivo es distinta. ¿Tiene sentido que haya gente que piensa soluciones —buenas, regulares o malas— para cada tema? Afortunadamente se notan diversos avances en ese sentido, laboriosos y poco lúcidos, pero es un esfuerzo que dará sus frutos.

Cambiemos ha mostrado vocación de negociación con todos los sectores, en parte porque, incluso luego del triunfo, no tiene mayoría en las Cámaras. Pero las negociaciones salen caras y, por eso, es difícil reducir el déficit fiscal. Por otra parte, se ha autoimpuesto una elevadísima y muy loable vara que es reducir la pobreza. En mi opinión, sólo podrá lograrlo con mayor productividad y, en ese camino, quiero resaltar que la reducción del costo del capital es indispensable. Salarios reales altos van de la mano de costo del capital bajo. Es obvio: se tarda más en cavar una zanja con una pala que con una retroexcavadora. Me dirán que se requiere más mano de obra si se hace con la pala, pero entonces el precio será más alto y habrá menos zanjas. Y los salarios serán siempre bajos.

Cambiemos ha logrado una notable reducción del costo del capital al mejorar el acceso al crédito. Falta el pequeño detalle: los fondos habrá que devolverlos. Cuanto antes puedan quitarse regulaciones tontas que afectan la productividad, antes creceremos.