El proceso independentista catalán, más allá de los gestos y las arengas

Infobae. 10 de octubre de 2017.

En un mundo de grandes potencias económicas y demográficas como Estados Unidos, China, India, Rusia y Alemania como eje de la Unión Europea, un micro estado como el catalán tendría un camino más que cuesta arriba.

El discurso del rey del pasado martes fue básicamente el mensaje del jefe de las Fuerzas Armadas españolas. El marco legal de España, y del cual ha participado Cataluña desde la restauración de la democracia, no da ningún encuadre jurídico a lo hecho el domingo. Empezando por abundante existencia de encuestas y pasadas votaciones que demuestran que los catalanes que no desean un quiebre con Madrid son al menos tantos como los que quieren independencia. Incluyendo el propio alcalde de Barcelona, que se ha mostrado más que prudente y crítico con las posturas más extremistas. Así como vídeos de al menos una urna que antes de que comenzara el proceso de votación del domingo ya estaba repleta de votos a favor de la independencia. Una postal más propia del fraude patriótico, como se definía a esta práctica en la Argentina de la década del treinta.

Barcelona es una ciudad básicamente cívica y cultural. Llama fuertemente la atención de cualquier observador la escasez de monumentos a héroes militares y a grandes batallas como se dan en casi todas las ciudades de Europa, y ni que decir otras zonas de España. A cada paso se ve y se nota que su máximo referente histórico es el arquitecto y creador de la imponente Iglesia de la Sagrada Familia.

De más está decir que el uso de fuerzas policiales para desalojar escuelas de votación ha dado lugar a una catarata de declaraciones más o menos bien intencionadas y muchas de ellas sumamente hipócritas. Comenzando por el gobierno venezolano, que parece haber pasado por alto los más de 130 muertos que provocó la represión en las pasadas manifestaciones en ese cotizado país caribeño. También se ha escuchado a referentes de partidos de izquierda y comunistas en Europa y en América Latina expresarse solidariamente a favor de los independentistas catalanes. Situación por demás llamativa tomando en cuenta la postura de acabar con sangre y fuego con ese tipo de experiencias en la extinguida Unión Soviética y en la China de Mao.

La masa crítica del poder militar está fuera de la región de Cataluña. Allí, por ejemplo, el Ejército español tiene sólo un regimiento de infantería y otro de apoyo logístico. En lo que se refiere a la Fuerza Aérea, esa presencia aún es menor. En cuanto a fuerzas policiales y paramilitares, Madrid cuenta con un total de 150 mil efectivos entre policías y la Guardia Civil. Vis a vis 20 mil policías o Mossos catalanes, de los cuales 5 mil están armados con armamento liviano. Asimismo, no hay antecedentes de grupos civiles radicalizados que hayan llevado a cabo acciones subversivas y terroristas como hizo el IRA en Irlanda del Norte para terminar con el control británico o la misma ETA en la región vasca de España. En este caso y luego de más de 40 años de lucha armada y más de 800 muertos en sus ataques, esta grupo radical ha optado por dar por terminada su violencia y articular un espacio de negociación con Madrid.

Con respecto a la eventual legitimación o respaldo simbólico de la Unión Europea a las posturas duras del autonomismo catalán, es por demás improbable. Ninguno de los gobiernos más importantes de ese espacio ni la recientemente salida Gran Bretaña abrirían esa caja de Pandora. En términos económicos, Cataluña representa un 20% del PBI español, lo cual la colocaría con el equivalente en generación de riqueza de un país medio-chico de América Latina. En un mundo de grandes potencias económicas y demográficas como Estados Unidos, China, India, Rusia y Alemania como eje de la Unión Europea, un micro estado como el catalán tendría un camino más que cuesta arriba. Más todavía con una lógica pésima relación con el resto de España.

A nivel futbolístico, y para poner un poco de humor y distender un tema tan áspero y complejo, cabría imaginarse al gran equipo del Barça y a nuestro admirado Lionel Messi jugando meramente una liga catalana de fútbol y ya no los superclásicos con el Real. Sin las cuantiosas recaudaciones por derechos de transmisión y publicidades que dan tantos recursos. Y para seguir con la variable deportiva, resuenan aún las declaraciones de Gerard Piqué, el famosísimo defensor catalán, que reafirmó su intención de seguir jugando en la selección española de fútbol.