El papa Francisco frente a la CGT y al Capitalismo

Infobae. 6 de marzo de 2017.

Con la noticia de que dirigentes de la Confederación General del Trabajo (CGT) serán recibidos por el Papa en el Vaticano, vuelve a resucitar la imagen de un pontífice "populista y anticapitalista".

Vale recordar que la Iglesia desde antiguo viene predicando y atendiendo la problemática obrera y socioeconómica del mundo capitalista y que Francisco, con su particular forma de comunicación, no se aparta de su tradicional visión sobre los aspectos socioeconómicos del mundo.

Afirma Francisco: "Para reflexionar acerca de (las graves cuestiones sociales que afectan al mundo) tenemos un instrumento muy adecuado en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, cuyo uso y estudio recomiendo vivamente. Además, ni el Papa ni la Iglesia tienen el monopolio en la interpretación de la realidad social o en la propuesta de soluciones para los problemas contemporáneos. Puedo repetir aquí lo que lúcidamente indicaba Pablo VI: 'Frente a situaciones tan diversas, nos es difícil pronunciar una palabra única, como también proponer una solución con valor universal. No es éste nuestro propósito ni tampoco nuestra misión'".

¿A qué nos referimos con la tradicional visión de la Iglesia? Para saberlo, conviene remontarse a los tiempos de León XIII.

En la década de 1880, este papa redactó la encíclica Rerum Novarum, piedra angular de la Doctrina Social de la Iglesia que apoya el derecho laboral a formar sindicatos y, simultáneamente, el derecho a la propiedad privada. Y aunque rechaza de plano la solución socialista, es sumamente crítica con los excesos del sistema económico y la ausencia de intervención del Estado.

La encíclica promueve, además, la formación de asociaciones obreras. Así expresa: "Los mismos patronos y obreros pueden hacer mucho con instituciones mediante las cuales atender convenientemente a los necesitados (…). Pero el lugar preferente lo ocupan las sociedades de obreros (…). Es grato encontrarse con que constantemente se están constituyendo asociaciones de este género, de obreros (…). Sentimos agrado en manifestar aquí que son muy convenientes y que las asiste pleno derecho, así como hablar sobre su reglamentación y cometido".

En la Constitución del Concilio Vaticano II, "Gaudium et spes", promulgada por Pablo VI en 1965, se lee: "Entre los derechos fundamentales de la persona humana debe contarse el derecho de los
obreros a fundar libremente asociaciones que representen auténticamente al trabajador …".

Hasta en economistas clásicos como John Stuart Mill hay una indudable simpatía por los movimientos sindicales.

Llama la atención cómo reprueban a Francisco por su actitud con los gremios argentinos. Quienes así lo hacen olvidan el ejemplo de Juan Pablo II y sus manos abiertas hacia su compatriota Lech Walesa. En su extenso pontificado, Juan Pablo II se reunió con la mayoría de los gobernantes del mundo, demócratas y dictadores, disidentes y revolucionarios.

Las enseñanzas de Francisco, pese a sus fuertes críticas al Capitalismo, se ajustan a la Doctrina Social que subraya el derecho a la propiedad privada de los bienes de producción y reconoce el papel positivo del Estado en la defensa y promoción de este derecho.

En definitiva, las palabras de Francisco no difieren sustancialmente de grandes economistas. La situación actual de pobreza y refugiados "es el resultado de cientos de años de desarrollo desigual en el mundo rico", afirmó Angus Deaton (Nobel de Economía, 2015), al ser notificado de la decisión de la Academia sueca.