Hay pocos proyectos de valor para invertir

El Economista. 6 de enero de 2017.

A pesar de que el Gobierno ha tomado medidas para que la tasa de inversión privada aumente, hasta ahora el éxito ha sido escaso. Para Sergio Pernice, director del MBA de la Universidad del CEMA, se debe a que “hay pocos proyectos de ‘valor presente neto positivo’ en Argentina”.

Hace poco, usted escribió una columna en La Nación en la que planteaba que el Gobierno debe caminar por un “camino del medio” en el que aumente la productividad de la economía, pero minimizando, en paralelo, el costo social de esas medidas. ¿Cómo cree que ha caminado ese desfiladero en 2016? Hay quienes sostienen que empezó y avanzó exitosamente, con una agenda ambiciosa, y luego fue cediendo (quizás excesivamente) y perdiendo impulso con sus reformas.

En aquel artículo, de tono general optimista, advertía sin embargo que si el gasto público se mantenía a niveles del kirchnerismo, excepto por la sustitución del financiamiento inflacionario por deuda, entonces nuestro futuro iba a ser oscuro, con Cristina (Fernández), (Mauricio) Macri o quien sea. Por eso no creía que el gobierno de Macri fuera a mantener dicho nivel de gasto. Para mi sorpresa en los meses posteriores creo observar, como muchos, a un gobierno cediendo demasiado fácil ante las presiones de diversos sectores, con el consecuente aumento del gasto. Insisto con números muy elementales: Argentina aparece 140 sobre 140 en el ítem “impuestos totales como porcentaje de las ganancias” de las empresas en el Ranking de Competitividad 2015-2016 del World Economic Forum. No hay margen para más impuestos, por lo tanto hay que bajar el déficit. Por eso sigo pensando que el camino del medio es el único viable en la Argentina, pero un ingrediente fundamental de ese camino es la responsabilidad fiscal y el aumento de la competitividad.

¿Cómo le ha ido al Gobierno en ese aspecto en 2016?

Me parece que en ese sentido el Gobierno no ha estado a la altura de las expectativas durante el primer año. Tomemos por ejemplo el gasto social. ¿Qué sería ir por el medio? Por un lado, concuerdo con el Gobierno con que es necesario ayudar a los más vulnerables. Por el otro, es fundamental hacerlo eficientemente. Pero el Gobierno parece decidido a continuar la política del kirchnerismo de intermediar la ayuda social a través de las organizaciones sociales surgidas en el 2001. Personalmente, dudo de que esta sea la forma más eficiente de ayudar a los más necesitados. ¿Cuántos pesos llegan al bolsillo de los asistidos por cada $ 100 transferidos a las organizaciones sociales? Yo no conozco esa medida elemental de eficiencia. ¿Las conoce el Gobierno? No vaya a ser que por cada 100 personas asistidas terminemos pagando estructuras y sueldos a otras 100 personas por la intermediación. Hoy la tecnología permite soluciones mucho más eficientes.


Cada situación debe ser particular e idiosincrástica, pero ¿qué cree que está pasando con la tasa de inversión privada? El Gobierno ha tomado medidas para que aumente, pero hasta ahora el éxito ha sido escaso. En rigor, la formación de capital está cayendo y no veníamos de niveles altos particularmente.

La inversión privada es proporcional a la probabilidad de que el proyecto que se está evaluando genere en el tiempo más dinero que el invertido, e inversamente proporcional al riesgo asociado a dicho proyecto. Si los costos son muy altos, por ejemplo por tener muy altos impuestos, hay menos proyectos con altas probabilidades de ganar dinero y entonces hay menos inversión. De igual manera, si los riesgos son muy altos, por ejemplo porque la probabilidad de que vuelva el populismo es aun significativa, entonces va a haber menos inversión y la que haya va a ser en proyectos que se repagan en plazos breves. La estimación que los inversores hacen de la probabilidad de ganar dinero y del riesgo asociado, dependen de qué futuro ven más probable. Y ahí es donde el Gobierno tiene la posibilidad, delineando un plan creíble de reducción de déficit, disminución de impuestos, y aumento de la productividad, de generar mejores expectativas. Y hasta ahora no se ve ese plan. Entonces, la razón por la que no se ven inversiones es simplemente que dado el estado actual de la economía, y lo que es razonable suponer para el futuro considerando lo que ha hecho el Gobierno hasta ahora, es simplemente que hay pocos proyectos de “valor presente neto positivo” en Argentina. Quizás el reemplazo de (Alfonso) Prat-Gay tenga que ver con eso.

¿Cómo imagina la economía argentina en 2017?

No hago pronósticos. El Gobierno tiene dos pilares económicos que a mi juicio están funcionando muy bien: el Banco Central en su lucha contra la inflación y sus medidas para hacer al sistema bancario más eficiente, y el ahora ministro de finanzas Caputo y su equipo, que claramente es excelente en lo suyo. Si en estos primeros tres meses de 2017 Dujovne establece un sendero creíble de metas fiscales y reestructuración impositiva, entonces creo que la economía finalmente va a arrancar. Ojalá que así sea. El parámetro micro a observar, a mi juicio, es la actividad de fusiones y adquisiciones. Hay dos maneras de imaginar el necesario incremento de productividad de las empresas argentinas, que hoy en general no son competitivas. Uno es pensar que los actuales empresarios, de a poco, van a ir incrementando la eficiencia de sus empresas, especialmente el sector pyme, que tanto empleo genera. Personalmente no creo que este sea un camino viable. El otro es pensar en una fuerte reestructuración de las empresas pasando a manos de empresarios que sepan competir. A esta alternativa la veo más realista. Después de doce años de kirchnerismo hay muchísimo empresario “exitoso” cuyo único mérito es haber logrado que le cierren la importación para producir diez veces más caro consiguiendo financiación preferencial a tasas reales negativas. La habilidades que se necesitan para ser eficiente en ese medio ambiente son muy diferentes a las necesarias en un medio ambiento un poco más sano. En resumen, a pesar de que el primer año del gobierno de Macri fue en varios aspectos menos auspicioso de lo que me hubiera gustado, es necesario tomar perspectiva. Fue el primer año de un gobierno cuya única experiencia real era haber gobernado a la ciudad de Buenos Aires durante ocho años. De pronto se hacen cargo del país y de la gran provincia. Lo menos que podemos tener como ciudadanos es un poco de paciencia. Visto así, y teniendo en cuenta el desastre que dejaron los doce años de kirchnerismo más la inercia de setenta años de gastar más de lo sustentable, bastante bien se han manejado. Sigo siendo moderadamente optimista.