Estacionamiento medido: ¿para qué las tickeadoras?

El Cronista. 9 de diciembre de 2016.

La Legislatura Porteña aprobó una ley para extender el estacionamiento medido de 4 a 87 mil espacios. La lógica es clara: con la explosión del parque automotor, hay un exceso de demanda, que hace que en ciertos horarios encontrar un espacio libre sea como buscar una aguja en un pajar.

Algunos lugares están sembrados de coches abandonados, como el que hace semanas está con las gomas pinchadas en French justo pasando Laprida. En partes de Palermo viejo se repite lo mismo cada cuadra de por medio. Con una tarifa, los coches abandonados serían al fin removidos de las calles de la ciudad. Más en general, tener que pensar dos veces antes de dejar el auto va a aumentar la probabilidad de que encontremos espacios libres cuando realmente los necesitemos. Por tanto, una tarifa no es objetable cuando hay exceso de demanda. Y para Recoleta y el microcentro, el costo actual de $ 4 la hora parece irrisorio comparado con los $ 48 o más de un garaje.

Junto con la extensión del estacionamiento medido, la Legislatura autorizó la instalación de más de 2 mil tickeadoras. A diferencia de las tickeadoras existentes, las nuevas terminales multipropósito no van a emitir un ticket de papel para dejar en el parabrisas del auto, ya que los datos van a quedar registrados en el sistema.

Pero, ¿para qué las tickeadoras? Un problema actual es el mal funcionamiento de las tickeadoras existentes, como la de Vicente López y Azcuénaga que hace tiempo no anda aunque siga tragando monedas de automovilistas desprevenidos (a una cuadra, hay otra tickeadora que sí funciona). Por lo menos ahora ya no están los trapitos que antes te cobraban por estacionar y conseguían los tickets.

Además, esto de más tickeadoras no es nuevo. Entre diciembre de 2008 y marzo de 2009 ya se intentó extender el estacionamiento medido a Barrio Norte y otros lugares. Fue una experiencia fallida que sucumbió al rechazo y vandalismo, no de los trapitos sino de los mismos vecinos. ¿Queremos repetir la experiencia en mayor escala?

Por último, según la prensa la instalación de las tickeadoras saldría u$s 18 millones. La cifra suena obscena. Pero la mayor objeción es tecnológica: las tickeadoras están obsoletas antes de arrancar. En computación, un concepto básico para el manejo de información es que si se puede manejar con software, no vale la pena hacerlo con hardware: en el centro de la ciudad de La Plata se puede cargar crédito al celular en cualquier quiosco y mandar un mensaje con la patente al 6357 para iniciar el estacionamiento, por ejemplo ‘E HAL600’, y para terminarlo se envía ‘E FIN’ (hay opciones para ni siquiera gastar en un sms). Como el Jefe de Gobierno está preocupado por los ciudadanos, ¿por qué no le propone a la Legislatura un sistema más eficiente y ágil como el de La Plata que se apoya en los celulares que ya usamos todos los días?