Blanqueo: el temor es el gran aliciente

Clarín. 21 de junio de 2016.

A nadie le gusta pagar impuestos pero son necesarios en toda sociedad. A pesar de una gigantesca carga impositiva, hay déficit fiscal y, además,la calidad de los servicios del Estado es -con suerte- mediocre ¿Es una excusa para no pagar impuestos? La verdadera razón para no pagar impuestos es que la estructura impositiva es de casi imposible cumplimiento,dada la maraña de normas y gran carga para nosotros los contribuyentes.Por supuesto, me refiero a su aplicación en las actividades legales. Tendremos la discusión de un blanqueo, espero que diferente a los muchos otros que hubieron en Argentina.No puede jamás volver a darse un Jubileo como el de los Cedin, donde sin consecuencias para el contribuyente ni beneficio para el Estado se podía blanquear sin costos. No sabemos cómo lo tratará el Congreso, pero habrá un elevado costo para los grandes evasores, ya que es lógico que haya un tratamiento diferente entre quien siempre paga y aquel que se “distrajo” y no declaró sus bienes. Pero ese costo no puede ser muy elevado, ya que quitaría incentivos para ingresar al blanqueo. ¿Cómo lograr que alguien declare sus bienes?No parece que se hayan modificado las razones para no estar seguros en Argentina:secuestros, inflación, elevadas alícuotas,expropiaciones.Ya se piense que las autoridades les encontrarán o por temor a mayores costos (desconfío de un renacido patriotismo), parte del dinero será declarado, pero sólo si se cree que luego no habrá un cambio de reglas, sabiendo que a las autoridades les gusta cazar en el zoológico. Las reglas internacionales se modificaron. Hay tratados para compartir información y será difícil ocultar bienes. El temor a una gran multa será el principal aliciente.Hay sólo palos y ninguna zanahoria.El Gobierno tiene la difícil tarea de atraer capitales al mismo tiempo que les cobrará, y decidir el destino de los fondos. Será un activo que vendrá una única vez y,por lo tanto, sólo puede gastarse una vez.Si es para pago a jubilados u otro destino, deberá entenderse que con un activo se cancela un pasivo (similar a cuando se vendió YPF en 1993 y los fondos se utilizaron para pagar a los jubilados). Las promesas de pago que se hagan contemplando estos fondos tendrán que ser muy claras y flexibles, ya que no se sabe cuántos fondos ingresarán. Insisto, el destino de los fondos nunca debe ser para financiar el déficit en gastos corrientes. Los que blanqueen sopesarán sus riesgos y estimarán si cambiarán luego las reglas. Cuanto más estable y lógico sea nuestro sistema, más éxito tendrá el blanqueo.La prioridad del Gobierno es lograr un entorno económico más propicio. Hoy sólo dice, como el Martín Fierro, “no pregunto cuántos son, sino que vayan saliendo”.¡También tiene que lograr que quieran quedarse!