Reforma Tributaria: El impuesto a las ganancias y el "dólar futuro"

Ámbito Financiero. 30 de diciembre de 2016.

Luego de intensas negociaciones dentro y fuera del poder legislativo se acordó un texto de reforma tributaria, principalmente en el impuesto a las ganancias, votado por ambas Cámaras convertido en la ley N°27.346 ( BO 27.12.16).

Vulgarmente se denominó a esta vapuleada reforma como “ganancias”, cuando en realidad se trató de la reforma o actualización de la ley de ese tributo, de otros existentes como la del IVA, del monotributo y de tributos nuevos, como el del juego.

En esta oportunidad nos referiremos al “Impuesto extraordinario a las operaciones financieras especulativas previsto en el Capítulo III del Título II de la ley. El artículo 7° de la ley ómnibus establece un impuesto extraordinario aplicable por única vez a las personas jurídicas, humanas y sucesiones indivisas (SI) que hubieran obtenido utilidades por operaciones de compra y venta de contratos de futuros de moneda extranjera, excepto por operaciones de cobertura de operaciones comerciales o financieras.

El último párrafo del artículo 19 de la ley del impuesto a las ganancias dispone que se considera como una operación de cobertura si tiene por objeto reducir el efecto de las futuras fluctuaciones en precios o tasas de mercado, sobre los resultados de la o las actividades económicas principales.

Por lo tanto, si una empresa, con deuda comercial o financiera en moneda extranjera, compró “dólar a futuro” -como un seguro de cambio por la cantidad adeudada-, no deberá ingresar este nuevo impuesto. El impuesto extraordinario sobre dichas utilidades, por las que no se admite deducir gasto alguno, es del 15% que será determinado en la declaración jurada del impuesto a las ganancias del período fiscal respectivo. Este gravamen de carácter “cedular” no es deducible en el impuesto a las renta ni tampoco puede considerarse como pago a cuenta.

Puede llegar a suceder que una sociedad no determine impuesto a las ganancias por poseer quebrantos en el ejercicio fiscal en curso, pero sin embargo deba ingresar este impuesto extraordinario, que no admite deducir ningún tipo de gasto en su base imponible especial.

El artículo 12° de la ley, con respecto a su vigencia, establece que es aplicable a las utilidades devengadas en los ejercicios fiscales en curso a la fecha de publicación de la ley en el Boletín Oficial y para el año 2016, en el caso de personas humanas (PH) y sucesiones indivisas (SI).

Las utilidades obtenidas por los que adquirieron dólar a futuro están gravadas en el impuesto a las ganancias tanto sean personas jurídicas, regidas por la teoría del balance, como así también para personas humanas PH y SI por tratarse de rentas de segunda categoría que en este caso no requieren de habitualidad.
La AFIP equivocó su camino al establecer mediante su RG N°3818 una retención del impuesto sobre los bienes personales en el caso de PH y SI aunque luego interpretó, con razón, que tales utilidades están gravadas en el impuesto a las ganancias.

Un aspecto importante es el de la atribución de las rentas imponibles y la vigencia del tributo pues si : i) una persona jurídica con cierre de ejercicio el 31.12 de cada año devengó contable e impositivamente la diferencia de cambio en el ejercicio 2015- pues así lo exigieron las normas contables y tributarias-, por dicho monto no deberá ingresar este impuesto cedular que rige para el período 2016, ii) del mismo modo si una persona humana que compró “dólar futuro” cobró diferencias que se las liquidaron durante el año 2015, tampoco deberá ingresar el impuesto por estas rentas percibidas con anterioridad a la vigencia del tributo.