Energías renovables, un hecho

Ámbito Financiero. 10 de abril de 2018.

A través de mecanismos múltiples, la matriz energética hoy compuesta en un casi 3% con fuentes de energía renovable, se elevará al 20% en el año 2025. Esto implica el aumento de 10 gigawatt (GW) de potencia, aproximadamente al año 2025, de los cuales ya están en construcción casi 3 GW del total, y cerca de 2 GW están próximos a instrumentarse para comenzar a construir.

Se retomaron las iniciativas del GENREN (Licitación anterior, impulsada por la ley 26190, que “fracasó” porque no llegaron a construirse más de 200 megawatt (MW) de los 754 MW totales adjudicados).

También se reglamentaron licitaciones internacionales llamadas RENOVAR, donde participaron propuestas por más de 15 mil millones de dólares, y se adjudicaron emprendimientos en todo el país, donde se favorece la inclusión de contenido local y la participación de todas las provincias y tecnologías para federalizar la generación.

El objeto de la ley que exige el 20% al 2025 persigue un concepto netamente técnico por la energía renovable, pese a sus bondades ambientales de ser sustentables. Son fuentes de generación intermitente (si no hay recurso, no genera). Entonces la red no puede “soportar” eléctricamente estas oscilaciones en mayor medida que el 20%.

No obstante, ninguna medida es lo suficientemente precisa si no hay una clara conciencia colectiva de la importancia de reducir el consumo. Los subsidios a la energía eléctrica son uno de los principales a nivel nacional, de forma, en muchos casos, absurda pensando en la construcción y actualización de una matriz eficiente. Entonces el primer punto va a ser reducir el consumo con medidas claras de eficiencia energética y, el segundo, poder proveer a la red de fuentes nuevas, eficientes, y económicas.

Los proyectos de energía renovable que se han llevado a cabo en el país no solo fueron un asombro por la cuantía de oferentes, sino por los precios que se han adjudicado, que resultaron ser en muchas dimensiones más competitivos que centrales térmicas de generación fósil. Por otro lado, se adecuó infraestructura y se promoverá prontamente la auto-generación, siendo conveniente la generación eléctrica residencial con fuentes renovables.

Una realidad que hace cinco años parecía futurista, hoy es una ventana de trabajo continua que requiere de la especialización constante. Porque, sin duda, los próximos años la energía renovable será una de las principales actividades económicas de nuestro país.

Lo único que falta resolver, que posiblemente se normalice en el mediano plazo, es el acceso al financiamiento. El mercado internacional aún percibe riesgos políticos, y resulta complejo analizar contratos con una entidad pública –CAMMESA- por veinte años, sin tener en cuenta que son cinco períodos presidenciales.

La Argentina cuenta con las mejores condiciones naturales del mundo en cuanto a recurso, por lo que el interés de la industria es masivo. Ahora bien, el exceso de oferta, y la adjudicación a partir de mejor (más económico) precio, ocasiona que las tasas esperadas de retorno en muchos casos no sean las mínimas necesarias.

Sin duda, el país transita una curva de aprendizaje, sustentable y sostenible, que requerirá de esfuerzos políticos, técnicos y humanos para aprovechar al máximo.