“Las tasas no están tan altas como para afectar la actividad”

Ámbito Financiero. 5 de septiembre de 2017.

Estimó que el dólar crecerá menos que la inflación en los próximos meses, favoreciendo el “carry trade”. Y destacó que en julio se registraron compras récord de la divisa, pero no fue una situación de “corrida sostenida”.

"Para octubre, el Gobierno se va a enfrentar a un escenario económico mucho más favorable que para las PASO". Así lo afirmó Alejandro Rodríguez, Director del Departamento de Economía de la UCEMA, al considerar que "los niveles de las tasas de interés no están tan altos como para afectar al nivel de actividad en el corto plazo". El economista estimó, además, que el dólar crecerá por debajo de la inflación en los próximos meses, favoreciendo el "carry trade".

Periodista: Pasadas las PASO, ¿cómo se viene el panorama para octubre?

Alejandro Rodríguez: El resultado le permite a todos decir que ganaron. Cristina sacó más votos, va a ser senadora; Cambiemos sacó un resultado razonable: va a meter un senador, quizás dos, que es bastante significativo, teniendo en cuenta que poseen una amplia minoría en la conformación actual. Pero lo más importante es que las chances de tener a una Cristina fuerte en 2019 se vieron afectadas negativamente, lo que se vio reflejado en los mercados. La incertidumbre sobre la fortaleza de Cristina ha disminuido, lo que ha tranquilizado al mercado. Pasadas las elecciones, el dólar cayó y el riesgo país se ubica por debajo de los 400 puntos básicos.

P.: Y las tasas de interés no bajaron. ¿Cómo afecta el alargamiento de los plazos?

A.R.: A mí me sorprendió la actitud que tomó el BCRA. Dada la baja del dólar, yo esperaba que tomara una posición más laxa con respecto a las tasas de interés, pero han agarrado para el lado opuesto. Subieron las tasas en el mercado secundario y sobre todo, por ahora, hubo un leve achatamiento en la curva de rendimientos, lo cual muestra que están tomando un camino mucho más agresivo en la lucha contra la inflación. No bajaron los brazos con la meta de 2017 -entre un 12% y un 17%-. Veremos si le funciona... El alargamiento de los plazos es una cuestión estrictamente económica. Tener el 70% de los vencimientos de las Lebac a un mes y que coincidan los vencimientos dos días después de las elecciones es un riesgo innecesario. Es mejor tener una situación más espaciada; es más, si se pudiera distribuir entre todos los plazos, sólo un 10% de las Lebac se renovaría todos los meses.

P.: ¿Las tasas altas van a afectar la actividad?

A.R.: Los niveles de tasas todavía no están tan altos como para afectar negativamente el nivel de actividad en el corto plazo. Hay un impulso positivo que se está viendo en prácticamente todas las variables del nivel de actividad, más allá de sectores puntuales. En el agregado, la situación viene mejorando, teniendo en cuenta que se compara con un 2016 muy malo, pero por algo se empieza. No soy tan optimista con "el inicio de una etapa de crecimiento que durará veinte años". Ojalá sea así, pero me parece demasiado pronto. Espero que el tiempo les dé la razón, como con el tema de los brotes verdes, que comenzaron como "brotecitos", pero luego se confirmó la tendencia. Para octubre, el Gobierno se va a enfrentar a un escenario económico mucho más favorable que el de las PASO.

P.: Con los resultados de las primarias, volvió el apetito por el riesgo...

A.R.: Es que cuando hay incertidumbre, la gente se refugia en la moneda fuerte en la Argentina, que es el dólar, por el cual hubo una fuerte demanda. En julio se registraron compras récord en el mercado de cambios, pero no fue una situación de una corrida sostenida. Las PASO le pusieron un freno, sumado a las intervenciones que hizo el BCRA en la semana previa a las elecciones. La situación se está estabilizando y volvió el apetito por las Lebac y otros activos en pesos.

P.: ¿Cuál será el recorrido del dólar hasta octubre?

A.R.: Había una pregunta que nos hacíamos muchos economistas, que era qué iba a ocurrir si al Gobierno le iba bien. El dólar subió por el tema de las elecciones y el BCRA le puso un techo a la suba en $18. Parece que al Gobierno le tomó un poco el gusto al valor más alto porque no volvimos a los valores de $16,50, que fueron con los que arrancamos cuando Cristina anunció su candidatura. Hoy estamos alrededor de $17,50, que me parece el nuevo piso e irá escalando a medida que vayan subiendo todos los precios en la economía. Si a le economía le va bien, quizás el tipo de cambio subirá un poco menos que los precios. Obviamente, algún shock que impacte negativamente sobre el país generaría que el dólar pegue un salto, pero mientras tanto, va a subir por debajo de los precios, favoreciendo el "carry trade".

P.: Últimamente se estuvieron achicando los spreads.

A.R.: Es parte de lo mismo. Si Argentina sigue en el sendero donde las cosas van bien y se continúa normalizando la economía, los spreads deberían ir reduciéndose. Esto tendría un atractivo muy particular, sobre todo para los bonos de más largo plazo, que son los que tienen una mayor ganancia de capital cuando las tasas bajan. Si realmente estamos en el inicio de 20 años de crecimiento, deberíamos tener buenas noticias. Tenemos mucho para converger con la región. El riesgo país está por debajo de los 400 puntos básicos, una cifra bastante alta en comparación con el resto de los países de Latinoamérica, que tienen los mismos problemas que nosotros: elevado gasto público, precios de commodities que no necesariamente son tan favorables... Tenemos mucho para mejorar en ese aspecto.

P: ¿Cuáles son las proyecciones de crecimiento y déficit fiscal?

A.R.: La actividad este año puede crecer por encima del 3%, como estima el Gobierno. Mi desconfianza a futuro tiene que ver con que el margen de error en Argentina es muy grande. No es que puede crecer un 4% con más o menos un punto, sino más dos y menos diez. Si tenemos que hablar de una estimación puntual, los números que maneja el Gobierno son, dentro de todo, razonables. Están planteando metas de crecimiento de 3,5%, 4%, siendo optimistas, pero hay que llegar a esa cifra. En términos de déficit, es complicado hacer proyecciones porque las cuentas de este año están afectadas por lo que es el blanqueo, en términos de ingreso. Los gastos probablemente estén afectados con la contraparte del blanqueo, que es la reparación histórica a los jubilados. El Gobierno está en una situación donde tiene muchos ingresos y gastos transitorios que ensucian las cuentas. Puede jugar a favor, pero también en contra; ahí se puede complicar.

P.: El Gobierno anunció que a partir de octubre se viene un "Gobierno distinto", con lo cual en 2018 continuaría el ajuste.

A.R.: Me gustaría creer que es así, pero no veo un grupo de funcionarios que comparta esos ideales. Veo un enfoque mucho más gradualista, más allá de casos puntuales, como el de Aerolíneas Argentinas o el programa Fútbol Para Todos. Son casos que son una buena bandera, pero no tienen un gran impacto sobre el total de las cuentas. Lo cierto es que, a nivel agregado, los principales componentes del gasto social no se han tocado, más allá de algún caso puntual. En términos de empleo tampoco hubo ajuste: puede haber habido mucho movimiento, pero se fueron muchos y también volvieron muchos. La obra pública tuvo un fuerte incremento en 2017 y en 2018 parece que va a seguir. En el único componente donde sí hubo un ajuste fue en los subsidios económicos, que lo terminó haciendo el sector privado.