"Me preocupa el momento en el que las tasas de interés se conviertan en un costo para las empresas"

Infobae. 3 de septiembre de 2017.

En una entrevista con Infobae el siempre crítico rector de UCEMA se inquietó por la ausencia de cambios fundamentales que posibiliten pasar de la recuperación al crecimiento de la economía.

La actividad y el empleo se van afirmando en una clara senda de recuperación desde niveles muy bajos, tras la recesión de 2016, y también comienzan a llegar indicadores que muestran un apreciable aumento de las importaciones de bienes de capital y del índice agregado de inversión bruta interna o formación bruta de capital.

Sin embargo, no son pocos los economistas que sostienen que aún no están dadas las condiciones para dejar atrás cuatro o cinco años de estancamiento nominal del PBI y caída real en términos por habitante, que van más allá de la esperada discusión de los proyectos de reforma de la legislación laboral y tributaria que el Gobierno prevé enviar al Congreso después de las elecciones nacionales del 22 de octubre para renovar parcialmente las Cámaras legislativas.

Uno de ellos es Carlos Rodríguez, economista, formador de economistas, fundador del Centro de Estudios Macroeconómicos Argentinos (CEMA) y actual rector de Universidad del CEMA; y que entre 1996 y 1998, bajo el segundo mandato presidencial de Carlos Menem, se desempeñó como Jefe del Gabinete de Asesores del Ministro de Economía, Roque Fernández, y como Secretario de Política Económica.

Infobae lo entrevistó para conocer cuál es su análisis F.O.D.A.: Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas, del gobierno de Cambiemos, tanto en el flanco político como el económico, y antes de empezar aclaró: "quiero que al Gobierno le vaya bien, por eso aspiro a que mis críticas no se interpreten en sentido contrario, sino que tienen el propósito de advertir sobre lo que no veo bien".

-¿Usted dijo a comienzos de año que no había que esperar ni reactivación ni crecimiento, ni a corto ni a mediano plazo, después de cuatro meses consecutivos con aumento de la actividad y cada vez más extendido entre los sectores, suben 14 de 15 respecto del nivel de un año antes, sigue sosteniendo lo mismo?
– Sí. Lo que ocurre es que hay una confusión de palabras, muchos economistas y también en varios medios, utilizan indistintamente la palabra reactivación y crecimiento; y el Gobierno dice que hace tres trimestres que venimos creciendo, o 5 meses que se reactivó la economía, y no es lo mismo reactivar que crecer. En 2016 el PBI cayó mal, por tanto es lógico que ahora se esté recuperando, pero volvió a estar tan mal como en junio de 2015; aunque en realidad la economía se mantiene en el nivel de 2013, y en términos por habitante, peor aún, está un 4% abajo, porque la población crece a ritmo de 1% por año acumulativo.

– ¿Qué hace falta para poder pasar de la etapa de la reactivación a la del crecimiento?
– Para que haya crecimiento se requieren cambios en lo que llamo los fundamentals, y no ví ningún cambio en las variables relevantes, salvo que un grupo antiperonista le ganó a otro grupo peronista, en 2015; pero que optó por una política de no cambio hasta que se consolide su poder político. Hicieron algunas cosas que no fueron pocas, sobre todo obras. En eso no hay ninguna duda. Y después algunas otras, que para algunos son sorpresa, que para mi eran más que obvias, como unificar el mercado de cambios; salir del cepo, eliminar el control de cambios, lo han hecho muchos gobiernos. Lo he visto muchas veces a lo largo de mi vida, y nunca resultó un enorme sacrificio: un dólar paralelo alto y un oficial bajo, y se ubica en el medio cuando se unifican. Se terminó el problema con los holdouts, que tampoco fue un enorme sacrificio, sino una decisión política que Cristina Kirchner no quería tomarla, ¡a propósito!; y ellos lo hicieron. Fueron USD 10.000 millones que no significaron el fin del mundo. Además, no costó plata, porque costó Letras del Banco Central. Con eso quiero decir que en materia de política fiscal y gasto público se continuó igual. Y es más, ¡el Gobierno anunció que iba a continuar igual!, que no iba a ser nada drástico, que todo iba a ser gradual. Ergo, dije: acá no hay cambios en los fundamentals, las reformas de segunda generación que Fernando de la Rúa las arruinó y vino la enorme crisis de 2001-2002, con caos, muertes, default, y todo lo demás, no vuelven. Por tanto, ¿por qué vamos a crecer?. De hecho, se hizo otra cosa mal que fue anunciar una recomposición de tarifas, con unos subsidios muy malos, con aumentos que generó un pánico total, y con ello profundizó una recesión que era suave. Y encima con el miedo que en las elecciones del 22 de octubre volviera a ganar Cristina Kirchner, culpa de la recesión. Y hasta hace pocos días, un funcionario decía vamos a hacer una cosa, y venía otro y decía todo lo contrario, como con la reforma jubilatoria, o el impuesto a la renta financiera del exterior.

– ¿Y ahora cuál cree que es el problema fundamental que enfrenta el Gobierno?
– Creo que es político, porque hay una indefinición de poder, lo cual genera, además de tener un gabinete con más ministros con poca experiencia en el manejo de la cosa pública; tienen mucho manejo en sus actividades privadas. Y hasta que no se defina el problema político no vamos a saber si Macri sabe lo que quiere o no. No sé si Macri sabe lo que quiere, pero tampoco puedo decir que no lo sabe. Porque como no tiene poder no lo puedo acusar injustamente.

– Con el resultado de las PASO, en el que se registró un virtual empate entre oficialismo y oposición, cuando se había vaticinado una larga ventaja del Cristinismo, y claro dominio en el orden nacional de Cambiemos, ¿sigue pensando lo mismo?
– Sí. En estas PASO todo el mundo ganó. Lo dije hace mucho tiempo que eso era lo que iba a suceder. Primero porque no fue una competencia de unos contra otros. Mauricio Macri y Cambiemos trató de fomentar el concepto de la grieta, de intentar polarizar la provincia de Buenos Aires: Esteban Bullrich contra Cristina Kirchner, donde vieron que salieron empatados miraron los resultados nacionales, que es cierto que el oficialismo salió fortalecido, pero sólo en Diputados, en el Senado no podrá obtener quorum ni por casualidad; y siguen dependiendo de Sergio Massa. Por tanto veo que en estos dos años que restan de Gobierno seguirá en minoría y a la tercera fuerza sistemáticamente la descalifica; y para ser sincero Massa hace todo lo posible para que eso ocurra, porque no es cristinista; y desde la perspectiva de continuar con las reformas de segunda generación por un partido de centro derecha no hace más que decir atrocidades, y como ha decidido moverse en la ancha avenida del centro no hace más que ir de aquí para allá, pero sacó votos; y ese caudal es crucial para definir el rol de fuerza de las dos primeras minorías, dados los votos que reunieron los justicialistas ni cristinistas. Por tanto van a venir dos años, entre los cuales se va a iniciar la campaña presidencial para la reelección de Mauricio Macri en 2019, con una Alianza con los radicales que no comparten los cambios económicos estructurales que hacen falta. Por eso esto de decir que estamos creciendo 1,6% cuando el año pasado caímos 2% es confundir crecimiento con recuperación, que aún no es total.

– ¿Eso es culpa de Mauricio Macri?
– No, eso está claro que no es culpa del nuevo gobierno, la economía ya venía estancada desde antes, en 2o13 el PBI alcanzó su techo y hasta acá llegó, con la soja y cereales, la Argentina no da para más, porque llegó al límite de su capacidad estructural.

– ¿Ve otra debilidad de peso?
– No soy yo sólo quien no ver margen para crecer. La prima de riesgo país está en 400 puntos básicos, pero bajó en toda la región, por eso lo que hay que mirar es en qué nivel está en los países vecinos. En Uruguay está en 183; y en Brasil, que vive en el caos, tiene 266. Semejante brecha dice algo, más allá de que todos los empresarios dicen que estamos recuperando, que vamos a crecer, parece insólito. Está bien que hay tirar buena onda. Pero no se gobierna así. Recuerdo a Winston Churchill cuando dijo en plena Segunda Guerra Mundial: "vamos a tener que poner sangre, sudor y lágrimas". En algún momento el Presidente le va a tener que decir la verdad al pueblo, a los inversores y a todo el mundo, para que la gente se de cuenta de que hay que cambiar. Porque si se sigue hablando de un horizonte rosa y divino de crecimiento y que somos unos genios, nadie va a querer hacer nada. No es así, estamos peor que Brasil y también peor que Uruguay que está gobernada por el Frente Amplio. Y asi no lo remarcó esta semana que pasó el director para América Latina de Standard & Poors, los bonos argentinos son "junk", están a dos escalones del default, no son grado de inversión, sino B, nada más. Y todos los países de la región, salvo Venezuela y El Salvador, tienen notas superiores. Todo el mundo dice que la Argentina tiene un futuro promisorio, obvio!, si hace lo que debe.

– ¿Qué es lo que debe y puede hacer el Gobierno?
– Primero, todavía no tiene el poder parlamentario para poder hacer lo que debe, como avanzar con las reformas de segunda generación, en lo tributario, laboral y previsional; segundo no sabemos si sabe qué es lo que tiene que hacer, porque dice que está todo bajo cuatro llaves…

– ¿Usted cree que el Gobierno debiera ser más explícito en lo que piensa en materia de reformas laboral y tributaria, o está bien que trabaje con hermetismo mientras busca consensos para ajustar sus propuestas y asegurar su votación en el Congreso?
– No lo sé. Está claro que en tiempo preelectoral no es el momento de hacerlo. Pero si después de dos años no se sabe qué es lo que quiere, o por qué no lo ha anunciado, no le puedo decir otra cosa. ¿Por qué voy a creer que van a anunciar algo importante en los dos años finales de la gestión, donde ahí realmente se la juega en serio?. Estas son elecciones de medio término, y los Kirchner han perdido dos veces, una cuando Néstor era candidato contra uno que luego desapareció del mapa político; y luego con quien dice que va por la ancha avenida del medio, y también está desapareciendo del mapa político. La verdadera elección viene después de marzo, porque de acá hasta marzo cabe esperar que no se avance en nada. No lo pudo hacer Menem en 10 años, con nosotros en el Gobierno nos querían comer crudo cuando planteábamos la necesidad de hacer una reforma previsional para subir la edad de la jubilación; y bajar los aportes patronales. Lo hicimos, pero luego vino el gobierno de Fernando de la Rúa y los subió inmediatamente, los radicales, los mismos de esta Alianza. Entonces me pregunto, ¿cómo van a bajar los aportes patronales si los mismos con los que están aliados lo rechazan? Hay inconsistencias en el Gobierno que no me cierran.

– En el plano de la política económica, ¿le ve fortalezas al Gobierno?
– Hacen rutas!, puentes, el Presidente es ingeniero. Lo que ocurre es que lo hacen con déficit fiscal, pero por lo menos las construyen, no se la roban. Pero me inquieta que además hagan las obras con un crecimiento de la deuda pública que es insostenible. En la Ciudad de Buenos Aires nunca había visto tanto cambio en materia de obra pública, aunque se hace sobre la base de una presión impositiva y deuda grosera. ¿Es gasto electoral?, puede ser, pero como hacía falta lo acepto. Ahora, me enojé por Twitter con la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, porque había puesto "Estoy feliz de la vida porque estamos haciendo y mejorando y transformando en autovía la ruta a Mar del Plata", y le respondí: "Hay 70.000 chicos en Santa Cruz que pierden el año escolar", es de la magnitud de terremoto de San Juan en 1944 que lo hizo famoso a Juan Domingo Perón que impulsó en 1947 una Ley de Reconstrucción. Creo que la Nación podría hacer algo, pero en lugar de eso se decide hacer una autovía para que los porteños puedan viajar mejor a Mar del Plata. Hay un tema de prioridades que también el Gobierno debiera revisar. Creo que para solucionar el problema de la pérdida de clases en Santa Cruz la Nación debiera alentar un sistema de doble escolaridad hasta fin de año y que el ejército colabore poniendo a disposición sus cuarteles para que en tiendas de campaña se dicten las clases y proveer de alimentación a los chicos, porque no hay estructura en la provincia para la doble escolaridad. Y además que se usen los hoteles de Cristina que están vacíos, los teatros y las iglesias, que se convierta en un proyecto nacional. Los Kirchner fracasaron, eso es obvio, estamos en septiembre y los chicos no tienen clases!.

– Mencionó dos indicadores que le preocupan, el estancamiento del Estimador Mensual de Actividad Económica y el índice de riesgo país que se mantiene más alto que el de Brasil y Uruguay; ¿hay otros?
– Sí, el que queda es la cuenta comercial que registra el déficit más alto de la historia.

– ¿No cree que ahí puede haber un problema estadístico derivado del proceso de normalización del sector externo?, porque en el primer semestre de 2016 se liquidaron exportaciones de cereales y oleaginosas que estaban retenidas en 2015 a la espera de la unificación cambiaria y la eliminación de las retenciones, además que en un régimen de de flotación no hay obligación de una liquidación rápida de las operaciones; mientras que las importaciones seguían contenidas porque el Gobierno decidió una flexibilización gradual mientras administraba las compensaciones de venta de dólares a futuro del gobierno anterior?
– Alguién tendrá que hacer ese análisis, pero recuerdo que cuando estuve en el Gobierno de Carlos Menem, entre 1996 y 1998, nos comían crudo porque estábamos "primarizando" el sector externo. Creo que ahora el sector industrial no existe. El otro día leí que el total de los componentes importados en la industria automovilística en las ventas de autos importados era del 90%. Está bien que exportamos motores a Europa para poder pagarlas, eso está bien. Ya no se hablá más del componente industrial de las exportaciones, acá la salida es el agro.

– Pero sin embargo de las estadísticas del comercio exterior al primer semestre surge que lo que más está creciendo en exportaciones son las manufacturas de origen industrial, en cantidad, no sólo en valor, más que las manufacturas de origen agropecuario y más que las de productos primarios sin elaborar; básicamente porque se está volviendo a exportar automotores y sus partes a Brasil, pero también a los EEUU y países latinoamericanos, junto con productos químicos y otros…
– Pero la industria no va a ser nunca productiva porque tiene el problema del nivel del dólar; de la baja calificación de la mano de obra y de la inestabilidad intrínseca de esas variables, sobre todo porque no se han hecho las reformas. Por eso no tiene por qué ser competitiva, es imposible. Y encima enfrenta una prima de riesgo país casi 200 puntos básicos arriba que Brasil, y falta de crédito, porque se lo toma el Gobierno. Ahora políticamente han salido con los nuevos créditos hipotecarios, está bien, pero no se si van a seguir con el mismo impulso después de octubre, pongámoslo claro, porque es otro gasto público. ¿Cómo va a ver crédito con las tasas de interés por arriba del 26% anual y como instrumento de la política de estabilización de precios?. Por eso últimamente me vengo haciendo la pregunta ¿en qué momento la tasa de interés se va a transformar en un elemento de costo para las empresas?, es una duda!, porque la suba de las tasas de interés puede aumentar los costos y generar recesión.

– Justamente en el seminario que organizó en la última semana la Asociación Empresaria Argentina, el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, de alguna manera increpó a los banqueros porque no subían las tasas de interés de los depósitos para captar el ahorro privado; pero si lo hacen aumentará el costo del crédito a las familias y a las empresas…
– Lógico, si se sube la tasa pasiva, el banco también va a tener que elevar la tasa activa, eso sube los costos. Pero Sturzenegger también, según leí en los medios, retó a los empresarios por subir los precios por arriba de la pauta. Y yo lo retaría al presidente del Banco Central por subir la base monetaria al doble que la pauta de inflación, y la tasa de interés al 27%. Ese tipo de interés y la política monetaria la vengo criticando desde que comenzó, porque es algo que se discute a nivel mundial, no es que lo diga yo que soy un criticón. Decirle a la población, a los gremios, a los empresarios que la inflación tiene que ser 17% y pone la tasa de interés 10 puntos porcentuales arriba, me pregunto ¿esa tasa no genera expectativas? Ya no hay crédito, prácticamente tiene que estar subsidiado para que crezca a través de una campaña de fomento del hipotecario ajustable.

-Federico Sturzenegger le podría responder con el último Informe Monetario Mensual del Banco Central correspondiente a julio que mostró que están creciendo todas las líneas, personales, prendarios, hipotecarios, e incluso para empresas a través de los adelantos en cuenta y descuento de documentos, muy por arriba del promedio de la tasa de interés de cada línea…
– Todas impulsadas y lideradas por la banca oficial que está haciendo campaña. Creo que es eso. El crédito al consumo no puede ser porque sabemos que está parado.

-Tanto en lo que respecta a los prendarios como a los hipotecarios se observa que están duplicando la proporción sobre el total de las ventas de autos y de casas y departamentos, que tenían el año anterior, y ya están en un rango del 40% en cantidad; y también suben los personales para otros consumos…
– Está comparando con 2016 que fue un pésimo año. Acuérdese que la venta de propiedades virtualmente habían desaparecido. Hay recuperación de la actividad, eso no se puede discutir, pero tampoco que es de 1,6%!. Por tanto, veo esto como parte de un fenómeno cíclico y el EMAE es el mejor reflejo. Y veo que en el empleo hay también aumento, pero no suficiente para decir que está creciendo sobre el pico anterior, porque no hay cambio de política. Se habla de un cambio, aparentemente profundo en la política fiscal, pero no la conocemos, está bajo cuatro llaves. Quién se va a lanzar a construir un rascacielos si no se sabe en qué consistirán, ¿usted lo haría?. Le dicen que van a gravar la renta financiera, cuál renta financiera, ¿a qué?

– Sobre todo porque hay preocupación en el sector privado por la presión tributaria récord, y hay quienes aconsejan prorrogar los impuestos distorsivos, como al Cheque, y también en crear otros…
– No sé si están pensando en crear impuestos o en eliminarlos. Por ejemplo, de lo poco que se ha discutido de la reforma fiscal son los empresarios que en las últimas reuniones que se hicieron en la semana que pasó pidieron que les bajen los Ingresos Brutos. No miran más allá de sus narices, porque quieren que le bajen al primero que les duele, pero del resto no abren la boca. Si en eso va a consistir la reforma tributaria estamos en problemas.

– ¿Qué amenazas le ve al Gobierno?
– El stop del crédito, que le cueste más en estos dos años electorales que vienen; que siga el déficit fiscal y que le cueste más financiarlo. Esa es la amenaza más grande. Sobre la inflación, no la veo como amenaza, tengo 70 años y he vivido siempre con inflación alta, salvo un pedacito en los 90, con la convertibilidad. La suba de los precios al ritmo del 20% anual ha sido común en América latina; he sido consultor prácticamente en todos los países de la región, y 20% lo han tenido Chile, Uruguay, Brasil. Es fácil bajar del 80% al 20%, pero de ahí a un dígito es dificilísimo, porque aparecen las presiones de los sindicatos en las negociaciones salariales, los empresarios con la remarcaciones de precios; en las expectativas en general. Ahí es donde advierto que hay que tener cuidado con el nivel de las tasas de interés porque se entra en un círculo vicioso de expectativas y remarcaciones y pedido de mayores salarios. Y por alguna razón las sociedades latinoamericanas tienden a estancarse en torno a ese número. Uruguay estuvo décadas alrededor del 20%, por eso no me asusta, porque no explotó ninguno de esos países por ese fenómeno. Lo importante es que ese 20% se lo lleve bien, que sea más o menos esperado; que no se le diga a la gente que no va a ser 20% que va a ser 10%, porque es ahí donde aparecen los grandes desequilibrios. El Gobierno debiera aceptar la realidad hasta que obtenga el poder y la capacidad de hacer los cambios de fondo que hacen falta, como atacar el ajuste fiscal.

– ¿Por qué piensa que se le puede cortar el financiamiento al Gobierno?
– Porque los inversores lo están mirando con cuidado. Ya lo alertó el informe de Standard & Poor's, que la Argentina sigue en B, más cerca de la nota del default que de la de grado de inversión; y eso depende de la política. Si los analistas ven que el presidente Macri no hace cambios relevantes, los mercados de capitales reaccionarán negativamente porque no son generosos. Lo quieren porque lo ven bien orientado políticamente; está abierto al mundo; es democrático; paga las deudas; pero si ven que no logra poder, todo cambia rápidamente. No le van a seguir prestando. Por eso la prima de riesgo es para tenerla en cuenta, porque significa que el país está financiándose en un porcentaje del PBI importante, con una posición políticamente débil, y el mercado no evalúa el número, que puede aparecer como factible si se tiene poder político, para hacer los ajustes necesarios para poder pagar si llegara ese momento. Pero, si de pronto, surge una encuesta que muestra que el peronismo menos transigente se une, y suman otros frentes duros, se vienen dos años de conflicto, y ahí nadie invierte. Diferente será si el que se une es el peronismo no cristinista, porque ahí el horizonte se torna más predecible y sin conflictos.