Charla con Lando Simonetti, fundador de La Martina
“No vendo camisas ni buzos, vendo polo”
Viernes 25 de abril de 2008
El curso de Entrepreneurship del MBA recibió la visita de Lando Simonetti, fundador y CEO de La Martina, que dio una charla por primera vez en Argentina en un ámbito académico, en la que expuso su experiencia como emprendedor. Estuvo acompañado por parte de su equipo y por su mujer, Gachi Ferrari, quien lo acompañó a lograr que La Martina sea una verdadera marca global, con presencia en mercados competitivos como los de Europa y Estados Unidos.
Lando Simonetti emigró a Estados Unidos en los años 60, donde logró desempeñarse como directivo de una empresa de jeans de primera línea. En esa función, un accidente que vivió un compañero de trabajo lo hizo reflexionar sobre la necesidad de realizar un emprendimiento propio. Luego se convirtió en asesor de la dirección de Timberland Inc., mientras delineaba la idea de La Martina. La prueba piloto de la marca fue un pequeño local en La Barra de Maldonado, Uruguay, y al poco tiempo abría su primer local en Buenos Aires. Hoy cuenta con locales en ciudades como San Pablo, Milán, Londres, Mykonos, Saint Tropez y Capri.
Los alumnos del MBA le hicieron preguntas acerca de su experiencia como emprendedor.
¿Cuánto tiempo te llevó armar la empresa?
La empresa parte de la marca, y una marca es como un bebé que hay que cuidar, tener mucha constancia y paciencia e invertir constantemente. Nosotros invertimos mucho en lo que yo llamo el ADN de la marca.
¿Cómo hiciste para competir en el mercado europeo?
La clave fue entrar en Italia, porque toda Europa mira a Italia en temas de ropa.
¿Se podría decir que La Martina se mueve en el segmento de ropa cara?
Mi negocio no es la ropa, es el polo. Yo vendo el deporte, de hecho nosotros no abrimos locales en lugares donde primero no se hayan realizado varios eventos de polo antes, para que se conozca el deporte, después recién viene la ropa.
¿Por qué elegiste el polo y no otro deporte como motivo principal para el estilo de su ropa?
Porque me di cuenta de que en el mundo del polo no existía competencia, era un nicho espectacular que me permitió hacerme fuerte.
Resaltó el hecho de que en La Martina los empleados y directivos tienen un promedio de 27 años de edad: “en mi empresa quiero gente joven sin preconceptos, trabajamos en grupos interdisciplinarios, no importa la edad, todos podemos aprender de todos” .
También existió tiempo para consejos de cómo emprender en la Argentina y analizar el contexto mundial en el marco de la globalización. Aconsejó a los estudiantes: “tienen que hablar cuatro idiomas por lo menos para competir en el mundo de hoy” y “hay que aprender a escuchar al otro y especialmente al cliente”.
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