Los historiadores argentinos sostienen que las islas Georgias fueron
descubiertas por la nave española León el 28 o 29 de junio de 1756 (1). Sin
embargo, los británicos reclaman que un inglés, el capitán James Cook, fue el primero
en desembarcar en las islas en 1775 y, posteriormente, ser el primero en descubrir a las
Sandwich del Sur en el mismo año (2). En la actualidad, las fuentes de divulgación
españolas tienden a coincidir con la versión inglesa y ni siquiera mencionan el supuesto
descubrimiento español reivindicado por los argentinos. Según los ingleses, foqueros de
muchas nacionalidades habían visitado las Georgias desde su descubrimiento (3), pero no
obstante sostienen que el desarrollo principal se llevó a cabo en 1903, cuando el noruego
C.A. Larsen fundó la primera compañía moderna en las islas, que legalmente era
argentina (4).
Ese capitán había arribado a las islas en 1893 al mando de dos buques
balleneros. Pero recién diez años más tarde Larsen pudo aplicar sus novedosas ideas
sobre la explotación de la industria ballenera en el Atlántico Sur (5). Durante 1902
había explorado las Georgias a bordo del Antartic, bautizando una bahía
con el nombre de Grytviken (6). En 1904 formó en Buenos Aires la Compañía Argentina de
Pesca (CAP) y el 16 de noviembre de ese año estableció una estación ballenera en
Grytviken (7). Al respecto, Fitte señala que se trataba de la primera ocupación de las
islas (estaban despobladas) y que las tres naves de la CAP llevaban pabellón argentino.
Frente a estos hechos no se registraron protestas por parte de ningún Estado. En enero de
1905 el Ministerio de Agricultura argentino autorizó a la CAP a establecer una estación
meteorológica en Grytviken que operaría hasta 1943 (8).
Desconociendo lo que ocurría en la zona con los pesqueros y habiendo
sido informados de que algunos buques que faenaban en aquellas aguas habían instalado
refugios en la isla de Georgia del Sur, el gobierno británico se planteó la posibilidad
de mandar un escuadrón de tres cruceros que saldrían de Halifax en noviembre de 1905 con
destino a Malvinas y Georgia del Sur (9). Una carta fechada en agosto de ese mismo año
informaba al Foreign Office de la ocupación efectiva de Georgia del Sur por un
contingente de unas treinta personas dirigidas por el capitán Larsen y contratadas por la
compañía argentina de pesca (10).
Preocupados los británicos por lo que podía ser el primer paso en la
ocupación de las islas por parte argentina, se barajaba la posibilidad de mandar el barco
Sapho capitaneado por el comodoro Paget a aquellos territorios. Para ello se pedía
a la legación diplomática acreditada en Buenos Aires que averiguara la posición exacta
de la compañía de pesca argentina y que comunicara los resultados a la representación
en Montevideo, adonde se esperaba que el buque en cuestión llegara el 31 de diciembre. En
el informe se señalaba la importancia de izar la bandera británica como símbolo de
soberanía y la propuesta de concederle a los argentinos un lease que les
permitiría permanecer en los territorios bajo ciertas condiciones. El lease
duraría 21 años con una renta pequeña y la obligación de dar un parte anual y de
entregar una copia de todas las observaciones meteorológicas (11).
No obstante, y a tenor de las preocupaciones mostradas en los informes,
el gobierno británico temía que el representante de la compañía pesquera argentina
hubiese izado la bandera de este país, lo que entorpecía la decisión británica. En el
caso de que así hubiese sido se recomendaba no entrar en polémica dado que las islas
habían sido dependencia de las Malvinas durante años y sería contradictorio ofrecer un
acuerdo al tiempo que se llevaban a cabo actos para reafirmar la soberanía. El hecho de
ofrecer un acuerdo a los argentinos sobre la zona y que el ofrecimiento fuera aceptado
daba buena cuenta de la legitimidad británica sobre aquellas posesiones (12). De hecho,
la compañía argentina de pesca había solicitado del gobierno británico el permiso para
mantener un lugar de almacenaje de carbón y de otras cosas en la isla (13).
Finalmente, el 8 de marzo de 1906 la CAP dócilmente firmó con el
gobierno de las Islas Falkland, representado por su gobernador Allardyce, un contrato por
el que la compañía arrendaba las islas al gobierno de Su Majestad. El gobierno argentino
fue informado una vez que se había firmado el documento, pero no emitió protesta alguna.
La justificación dada por la Argentina ante esa ausencia de protesta es que estos hechos
coincidieron con la asunción de un nuevo gobierno debido a la muerte del presidente
Quintana (14). Fuentes británicas señalan, en cambio, que el gobierno de Su Majestad
asumió que el gobierno argentino no cuestionaba los títulos británicos sobre las
Georgias del Sur, a pesar de que este gobierno tenía pleno conocimiento del hecho. En
efecto, en las negociaciones participó un alto funcionario del gobierno argentino.
Durante la tramitación del contrato realizada en Buenos Aires ante el encargado de
negocios británico, actuó como representante de la CAP el capitán Nunes, quien era el
consejero técnico de la compañía. Pero al mismo tiempo, Nunes, era director de
armamentos del Ministerio de Marina (!). Además, ni el buque de la Armada Guardia
Nacional, ni la compañía izaron la bandera argentina en la isla; y no se registró
protesta alguna ante el permanente flamear de la bandera británica en la isla, o ante el
pedido del gobierno de Su Majestad a la CAP para que desistiera de ulteriores operaciones,
o ante la concesión del contrato a la Compañía de Exploración de la Georgia del Sur
(15).
Meses más tarde, cuando el 15 de octubre el navío factoría de la
CAP, Admiralen, se dirigía a las Georgias, hizo escala en Stanley. Allí el
gobernador de las islas informó al capitán de la nave que "todo lo ubicado al sur
de Malvinas, acababa de convertirse en posesión británica" (16).
Por su parte, en 1908 los ingleses enviaron un magistrado a Grytviken
para prestar servicios administrativos, y establecieron una oficina postal y un puesto de
policía en el punto King Edward, precisamente a 250 metros del observatorio argentino.
Por un tiempo ambas banderas convivieron sobre las islas (17). No obstante, la idea de la
visita naval británica a la isla se mantendría por unos años y contaría con
partidarios y detractores. Entre los últimos, el Almirantazgo era el que más se oponía
-por falta de infraestructura- al envío de un escuadrón. Entre los primeros el
gobernador de Malvinas (18) era uno de sus más fervientes defensores.
L.H. Destefani, op. cit., p. 111.
R. Perl, ed., op. cit., p. 9.
La isla había sido refugio de barcos de pesca americanos que habían escondido deliberadamente el descubrimiento de carbón para evitar que su trabajo se viese afectado. PRO CO 78/107, carta del gobernador de Malvinas, 13 de octubre de 1898.
Según Fitte, las Georgias "eran tierras vacantes, de propiedad de nadie, por que a nadie se le había ocurrido reclamar potestad sobre un archipiélago inútil". E.J. Fitte, op. cit., p. 76. Sin embargo, Ferrer Vieyra llama la atención sobre la "aspiraciones territoriales" del Reino Unido al señalar que ya en 1895, la Colonial Office List (publicación oficial) había agregado a las Georgias del Sur como una dependencia de las Islas Malvinas. E. Ferrer Vieyra, 1984, op. cit., p. 279.
E.J. Fitte, op. cit., p. 77.
Grytviken significa en noruego Bahía de las Ollas. Esto se debió a haber hallado en sus márgenes grandes marmitas para obtener aceite abandonadas por expediciones anteriores. E.J. Fitte, op. cit., p. 78.
Ibid., pp. 80-82.
Ibid., p. 91; PRO CO 78/107, recorte del periódico Standard, 14 de agosto de 1905.
PRO CO 78/107, carta dirigida al FO, 25 de agosto de 1905.
Ibid., carta enviada al FO, 7 de septiembre de 1905.
Ibid.
PRO CO 78/107, carta del FO al subsecretario de Estado, 14 de noviembre de 1905; PRO CO 78/108, despacho del FO, 6 de diciembre de 1905.
PRO CO 78/107, carta del FO, 30 de noviembre de 1905.
Ver el texto del contrato en E.J. Fitte, op. cit., pp. 103-110.
Memorándum del Foreign Office, por John W. Field, 29 de febrero de 1928, citado por E. Ferrer Vieyra, 1993, op. cit., pp. 477-478. El documento también observa que "hasta marzo de 1905 el Gobierno argentino no consideraba a la isla como territorio argentino". Ibid., p. 478. La Compañía de Exploración de la Georgia del Sur, de Punta Arenas, también firmaba en marzo de 1906 un acuerdo con el gobierno británico, el cual le concedía ciertos derechos sobre los minerales y los pastos de la isla. PRO CO 78/110, Blue Book of the Falkland Islands, 1906.
E.J. Fitte, op. cit., p. 86. Narración basada en fuentes noruegas.
R. Perl, ed., op. cit., p. 9; E.J. Fitte, op. cit., p. 119.
PRO CO 78/124, despacho del Almirantazgo, 21 de agosto de 1912.
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